viernes, 5 de octubre de 2018


#CNPPCPMonagas Con sus Voceros José López, Julio Rodríguez quien es también director de la escuela de Formación en Comunicación Popular y el Ing. Marcos Rodríguez coordinador de la plataforma digital de la organización fortalecen acuerdos importantes con José Chávez por CANTV atreves de las Mesas Técnicas de Telecomunicaciones 

#MTTConLosMac Garantizan seguir fortaleciendo el Poder Popular en 4 áreas de trabajo

 1. Formación en comunicación popular, 

2. Conectividad de los medios comunitarios, 

3. Desarrollo socio productivo 

 4. Organización, fortalecimiento y articulación de la guerrilla comunicacional

sábado, 14 de julio de 2018

Militantes del Psuv
Foto: Internet


"El Partido Socialista es la más grande garantía, del futuro, de la permanencia, del porvenir de la Revolución Bolivariana de Venezuela" con estas palabras el Comandante Chávez nos habla de la importancia del PSUV para el proyecto que él iniciara por allá a finales de los 80. Hoy, en momentos difíciles para nuestra Patria, vale la pena hacer algunas consideraciones al respecto. Cuando el Comandante Chávez hizo el llamado a la conformación del PSUV hubo quienes, desde el inicio, lanzaron piedras a la posibilidad de unificación de nuestras fuerzas, usando argumentos absurdos como el de la falta de diversidad, del autoritarismo y otros conceptos que venían desde la derecha endógena. A lo largo de estos años, mucho nos ha costado fortalecer a nuestro partido, Comando Ayacucho, UBE y otras formas de organización hasta llegar a las UBCH, CLP y los actuales niveles de organización que tiene el PSUV para garantizar la victoria ante cualquier reto. Hoy, en medio de la más cruel de las guerras económicas, en medio de la peor situación en las últimas décadas, el PSUV nuevamente dio un claro ejemplo, un claro mensaje a aquellos reformistas que creen que alejándose de la imagen de Chávez nacerán nuevos liderazgos, o que el socialismo no es el camino y sustituyen la palabra por el termino reformista de "justicia social"; incluso a los que creyeron que desapareciendo el rojo y creando un nuevo movimiento sumarían más votos, la militancia dejó claro que es con el PSUV como base que debe construirse el movimiento más potente de la Revolución.

La tarea del partido es ahora trascender lo electoral e involucrarse de forma organizada en todos los espacios y procesos para ganar la batalla económica y dar el salto a la construcción del socialismo verdadero propuesto por Chávez; hoy, cuando vamos camino al cuarto Congreso, las bases deben reconocer a quienes han dado la batalla con ellos en la calle juntos codo a codo y también reconocer a quienes ahora pretenden meterle la mano al partido luego del fracaso de otros movimientos; en momentos como éste debemos ser radicales , volver a nuestras raíces, y que mas nuestro que Bolívar: "Yo tengo pruebas irrefragables del tino del pueblo en las grandes resoluciones, y por eso es que siempre he preferido sus opiniones a las de los sabios”. Como dijo Chávez "con las bases me las juego".


@hernancanorea

viernes, 22 de diciembre de 2017


La 63 Brigada de ingenieros “G/B Juan José Aguerrevere y Echenique”, organizó una mega jornada humanitaria para tres casas de abrigo ubicadas en la parroquia Las Cocuizas del municipio Maturín del estado Monagas, con motivo de la cercanía de la Navidad.Más de 35 niños y jóvenes pertenecientes a las casas de abrigo José Mercedes Santeliz, Niño Jesús y Mamá Letizia fueron atendidos con una actividad médico asistencial, que incluyó inmunización, desparasitación y entrega de medicinas a los participantes, además de juegos recreacionales, corte de cabello y entrega de juguetes.

Asimismo, organismos como la Zona Educativa (ZE), Dirección de Prevención del Delito (DPD) y Cuerpo de Bomberos del estado Monagas prestaron su colaboración a este importante evento de solidaridad.El comandante de la 63 Brigada de Ingenieros, G/B (EjB) Carlos Enrique Clemente Miranda, quien presidió la entrega de obsequios, señaló que el objetivo principal de la jornada es llevar sonrisas a los niños y adolescentes de dichas instituciones en esta navidad y resaltó que es importante el afecto y la atención de los menores.

Susana Pérez, directora de la casa de abrigo José Mercedes Santeliz, indicó que es primera vez que una institución militar realiza una labor social articuladamente con ellos.

“Espero que se sigan abocando en estas actividades que ellos verdaderamente necesitan y que todos se sigan sumando en tan excelente trabajo”, expresó Pérez.

 “Espero que se sigan abocando en estas actividades que ellos verdaderamente necesitan y que todos se sigan sumando en tan excelente trabajo”, expresó Pérez.


domingo, 3 de septiembre de 2017


Los representantes de la oposición en la Asamblea Nacional, después del decreto imperial, dieron la demostración de que no importa dónde se nace a la hora de los intereses; ellos están defendiendo sus intereses y eso no es ideológico ni mágico. La guerra desnuda la realidad. Los señores de esa bancada son y siempre han sido peones o agentes dormidos del capitalismo, y hoy sólo están cumpliendo con su sueldo. Ni se les puede llamar traidores porque el traidor alguna vez amó lo traicionado. Sus debilidades, sus miserias, no les permitieron la dignidad del último aliento por los afectos. Estos miserables jamás han tenido ni tendrán patria, son tan pobres que jamás tendrán algo que les justifique el haber nacido, por qué vivir.

En capitalismo, insistimos, no existe el derecho, todo eso es una falacia. Cuando el capitalismo decide asumir su mierda mata lo que le da la gana, sean niños, tuertos, patulecos, negros, indios, blancos, viejos, mujeres, escuálidos, chavistas, ningún gremio estará a salvo de la ira del humanismo, lo que sea lo va a matar. Si se atraviesa en su camino, si entorpece sus intereses, no va a discriminar. Incluso si un dueño se equivoca también se lo raspan, hasta ahí le llegó el derecho que supuestamente tenía. ¿Quién tiene derecho en el capitalismo? Es libre el que tiene dinero suficiente para pagar un ejército; ese es libre en Venezuela y en la Conchinchina, en Nueva York y en Corea. Estos tipos ni son patriotas, ni cantan himnos, y si lo hacen es por demagogia. Les importa un coño.

Los únicos que podríamos tener un concepto de patria seríamos los pobres, y tendríamos que construirlo, pero no como ese concepto ideológico de patria burguesa nacionalista que nos convida a invadir al otro, a robarlo, a asesinarlo tal y como hoy los imperialistas; en nombre de su patria acumulante, nos amenazan. Fue ese concepto de patria que precisamente violentamos con esta revolución de 1989-4F.

¿Por qué el capitalismo se pone tan furibundo, con una revolución en la que siguen estando la plata, las fábricas, los elementos esenciales del Estado con algunas variantes? ¿Qué es lo que molesta en esencia al capitalismo? Es el concepto pero, ¿cuál concepto se emitió con esta revolución? El de la participación protagónica. También se emitió el concepto de la paz, es decir, el ejército venezolano fue estructurado fundamentalmente sobre la agresión y la defensa, hasta estos últimos años Cuando se planteó de nuevo el ejército bolivariano se le devolvió a su concepto original. ¿Qué propuso Chávez? La esencia de un pueblo en armas. No estaba hablando de un ejército profesional al servicio de quien mejor les pague, que es la doctrina en esencia, y en el caso particular de Venezuela eran venezolanos mercenarios en su propio territorio. Cuál dignidad, cuál honor podían defender estos hombres, cuando su divisa era el dólar y hoy después de doscientos años son seres dignificados y arropados por el fuego de un pueblo digno, que los sabe sus hijos. Son soldados de la patria posible, la que ayudarán a heredar con su esfuerzo, con su entusiasmo, con su fuego de soldado pueblo, de soldado patrio.

¿Por qué? Vamos a ver una razón histórica. El ejército bolivariano duró desde 1811 hasta 1830, y fue el pueblo en armas. Después de allí ocurren una cantidad de guerras de guerrillas, hasta la Guerra Federal en la que Zamora vuelve a rescatar el concepto de pueblo en armas. Luego de la traición de Falcón y la oligarquía continúan las guerritas entre caudillos que terminan en 1908, cuando los gringos toman incluso militarmente a Venezuela para la explotación petrolera y otros minerales. Es una de las intervenciones más limpias que ejecutaron los gringos. Una invasión que duró aproximadamente cien años.

La invasión también fue cultural, destruyeron todas las bases anímicas, todo el modelo productivo conuquero, todo lo destruyeron e impusieron el concepto de ciudad en el país. Al lado de eso, construyeron un ejército profesional a imagen y semejanza de los ejércitos europeos o gringos con las mismas características de la agresión y la defensa. Cuando Chávez llega al Gobierno reactiva entonces la doctrina del ejército bolivariano, la doctrina de “el pueblo es el que está en armas”. Chávez, cuando implementa la doctrina bolivariana, ya no la realiza como el ejército de una nación burguesa, sino como una nación solidaria. Es la doctrina de la defensa, ya no en el marco de agredir y defenderse, sino bajo el concepto de la no agresión clara y definida y de la defensa a través de un hecho político que es la paz. Pero la paz en el entendido, no de la burguesía, porque para la burguesía la paz es el momento en que no está la guerra y se disfruta el botín; para nosotros los pobres –y así lo entendía y practicaba Chávez, y ahora Maduro, y todo el directorio revolucionario– es el no golpearse, no joderse; es vivir en otra cultura, la solidaria, la de los juntos, la que hace posible la vida comunal. Pero como vivimos en una cultura de ejércitos agresivos, que son todos los ejércitos burgueses del planeta, porque el único ejército fue el cubano que, como el de Bolívar, salió a liberar y a ayudar pueblos, son los únicos que no salen a descabezar pueblos.

Entendemos que el Gobierno, en función de esos dos elementos –la participación protagónica y la paz– convoca a todo el pueblo en armas, porque la revolución es pacífica, pero armada. También significa todo el pueblo diseñando políticas, todo el pueblo trabajando, produciendo, haciendo lo que tiene que hacer.

Chávez diseña la política de la no violencia, no en los términos de Gandhi, sino en la tenencia del ejército, la administración de la violencia, sin ejercerla. Es una doctrina. Cuando vemos las declaraciones de Maduro y de Diosdado son de firmeza, de que sabemos lo que hacemos y negociamos en nuestros términos. Esa es la gran diferencia de la no violencia de este directorio revolucionario: tener la capacidad de negociar dignamente, rodeados de alacranes, en su propio terreno, sin dejarse aguijonear.

Cuando los empresarios del mundo comenzaron el ejercicio de la diplomacia política no fue por aburrimiento sino porque los mayordomos políticos no les aceleraban sus planes criminales y ellos, ante esa debilidad, decidieron actuar directamente mostrando la verdadera cara del crimen, porque los mayordomos no se las hacían bien, y porque los mayordomos se volvieron dueñitos y empezaron con la administración de su propia platica y comenzaron a salir las vainas mal.

Entonces el dueño pasa a administrar él mismo su vaina y así está actuando el capital hoy a nivel mundial. No está practicando el ejercicio de la política, del engaño, la manipulación, la ideología, ya no está ejerciendo sino la política directa del robo, el crimen y el saqueo. “Esa vaina es mía, no me la toquen, y si me la tocan los escoñeto, se metieron con mis riales, los jodo”; no está analizando que con eso están matándose. Es peligrosísimo el imperio en estas condiciones, pero lo que nosotros tenemos que tener claro es que, así vengan las bombas, así venga la invasión directa, así venga la coñaza, no obtendrán la victoria, porque no los acompaña el tiempo histórico, ya pelaron el pedal de la historia. Hay que prepararse, hay que estar claros de dónde estamos parados, nosotros debemos entender que estamos en tiempos de la guerra impuesta; que hay trincheras, y que posiblemente en algún momento nosotros pasemos a esas trincheras. Ojalá nunca ocurra, pero mientras no pasemos a las trincheras sigamos produciendo el pensamiento, y aun en las trincheras no caigamos en la trampa de la guerra que nos anula como pensantes. Siempre tengamos claro que el tiempo histórico nos es favorable. Por encima de cualquier circunstancia, parafraseando al Comandante, pensemos patria para la otra cultura amable.

No es principio de este pueblo atacar a nadie aunque tenemos la fuerza. Nunca la oposición puede decir que los hemos cayapeado (a menos que considere los votos como garrotes, porque ahí sí es verdad que somos padrotes), no lo pueden decir, no tienen argumento más que su propia mentira, no hay un solo acto de este pueblo que haya mostrado para cayapear a los escuálidos. De ellos sí tenemos expedientes de crímenes, robos, asesinatos, por eso es que ahí no se puede ser blandengue. La del nini es una conducta política que no se puede permitir cuando todo un pueblo está en peligro inminente, bajo amenaza de guerra y menos en una impuesta como ésta.

Siempre debemos pensar. Si no acordémonos de las guarimbas cuando empezaron. Todo estaba tenso porque era inminente la confrontación; si se generaba la pelea, aun ganando, íbamos a perder; porque a los únicos que les interesa la guerra es a los dueños; en ese momento de tensión vimos el despliegue de mujeres policías desarmadas en la plaza Brión de Chacaíto, ellas desarmadas rodeando a los guarimberos: ahí ganamos esa batalla sin disparar un tiro; en la peor circunstancia está la sorpresa de la guerra. Ahí nos dimos cuenta de que en el directorio revolucionario no están unos loquitos ideologizados que se dejan arrastrar a la aventura, sino que hay seres pensando en fundar un país, desde otra perspectiva. No evadieron la guerra que se nos impone, porque asistieron al campo de batalla a desarmar la guerra, con el pensamiento, con la creatividad, actuaron como Chávez, fueron chavistas de pura esencia. Por eso la máxima: soldado que piensa bota la guerra, y en ese acto de guerra lo demostraron, ganaron la batalla sin derramar una gota de sangre. Por eso hay que insistir en la doctrina, lo que dijo Chávez: nos la jugamos con la paz, pero no estamos desarmados, si me tocas me obligas, pero mientras yo pueda evitar que me toques lo voy a hacer.

Lo más fácil de aprender es la guerra, ser soldado es lo más fácil de aprender, eso no tiene dificultad. Los mejores generales no salen de los cuarteles sino de las guerras, se hacen en la guerra. Ésta no es una complicación de la que debamos preocuparnos: de lo que tenemos que preocuparnos es de la política de la guerra: saber quién la elabora, a quién beneficia la política de la guerra, no de quién esté en la batalla. Si nos tocan las trincheras en esta guerra impuesta, estaremos. Pero es el diseño de la guerra la que debe preocuparnos, porque de acuerdo con la doctrina Chávez la guerra debe ser desarmada para que nunca más una gota de sangre proletaria mantenga a la oligarquía mundial ni local.

Así hemos luchado durante dieciséis años y así nos seguiremos manteniendo. Pensar y crear para desarmar la guerra con entusiasmo, el tiempo histórico está de nuestro lado. Los dueños siempre han logrado que los pobres nos dividamos para alistarnos en sus ejércitos. Hoy los pobres debemos pensar y estar más unidos, para nunca más ser soldados de los ricos, para seguir unidos en la patria por crear.


Fuente:El Cayapo

Yo no voy a decirte que soy un hombre puro. 
Entre otras cosas 
falta saber si es que lo puro existe. 
O si es, pongamos, necesario. 
O posible. 
O si sabe bien. 
¿Acaso has tú probado el agua químicamente pura, 
el agua de laboratorio, 
sin un grano de tierra o de estiércol, 
sin el pequeño excremento de un pájaro, 
el agua hecha no más de oxígeno e hidrógeno? 
¡Puah!, qué porquería.

Yo no te digo pues que soy un hombre puro, 
yo no te digo eso, sino todo lo contrario. 
Que amo (a las mujeres, naturalmente, 
pues mi amor puede decir su nombre), 
y me gusta comer carne de puerco con papas, 
y garbanzos y chorizos, y 
huevos, pollos, carneros, pavos, 
pescados y mariscos, 
y bebo ron y cerveza y aguardiente y vino, 
y fornico (incluso con el estómago lleno). 
Soy impuro ¿qué quieres que te diga? 
Completamente impuro. 
Sin embargo, 
creo que hay muchas cosas puras en el mundo 
que no son más que pura mierda. 
Por ejemplo, la pureza del virgo nonagenario. 
La pureza de los novios que se masturban 
en vez de acostarse juntos en una posada. 
La pureza de los colegios de internado, donde 
abre sus flores de semen provisional 
la fauna pederasta. 
La pureza de los clérigos. 
La pureza de los académicos. 
La pureza de los gramáticos. 
La pureza de los que aseguran 
que hay que ser puros, puros, puros. 
La pureza de los que nunca tuvieron blenorragia. 
La pureza de la mujer que nunca lamió un glande. 
La pureza del que nunca succionó un clítoris. 
La pureza de la que nunca parió. 
La pureza del que no engendró nunca. 
La pureza del que se da golpes en el pecho, y 
dice santo, santo, santo, 
cuando es un diablo, diablo, diablo. 
En fin, la pureza 
de quien no llegó a ser lo suficientemente impuro 
para saber qué cosa es la pureza.

Punto, fecha y firma. 
Así lo dejo escrito.

Por: Nicolás Guillén

1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Por: Sylvain Timsit,
Recogido en Pressenza: “10 Estrategias de Manipulación” de los medios

Fuente: cubadebate.cu

En esta hora de definiciones los pobres debemos asumir la guerra no como soldados sino como políticos, en colectivo, creando otras modalidades, entendiendo que en esta guerra los pobres somos el objetivo. Somos la mercancía a destruir. De otra manera el capitalismo no podrá recuperarse, está obligado a ello porque su stock le amenaza con desaparecer rápidamente sus riquezas. Para muestra un botón: apenas 300 personas en el mundo acumulan en su haber 3.000 millones de pobres. Ya se dijo una vez que la guerra era muy vieja y por eso siempre será nueva; agregamos nosotros: hasta que exista el capitalismo. El objetivo final de los pobres en esta revolución es acabar definitivamente con la guerra-sistema que hace posible la existencia del humanismo.

Esto en la medida en que comprendamos la doctrina Chávez, una de las claves creadas por nosotros como clase en estos azarosos años de revolución. Los pobres como políticos no podemos actuar fuera de la realidad, debemos saber que no se puede diseñar una batalla en el cerebro sin conocer el escenario, sin estudiar el campo de batalla y las fuerzas con que se cuentan; sin conocer o estudiar las fuerzas enemigas, porque estaríamos destinados a ser derrotados. Si algo demostró Chávez es que no se planteó la derrota como una opción de vida, porque incluso el 4F, en perspectiva, es el inicio de una batalla, es el abreboca de una guerra que está destinada a ser ganada desde el momento que entra en batalla. Una guerra que Chávez estudió con detenimiento durante años de ejercicio de vida en el ejército. En 1992 estudió dentro de la cárcel la realidad que confrontaría. Sale de la cárcel en 1994 y va a la calle, a lo que él llamó las catacumbas del pueblo, a estudiar la geografía nacional e internacional. Porque no sólo estaba estudiando la conducta, el comportamiento, la manera de ser pueblo; lo que buscábamos, lo que pensábamos, lo que soñábamos; sino que también estudió el medio ambiente, lo que ocurre, lo que existe, las calles, los pueblos, las carreteras, las montañas, los ríos, todo eso lo tuvo dentro de su imaginario y como parte de una guerra que se dispuso a desmontar, a desarmar. Una guerra que nunca buscó, ni creó, ni propuso; una guerra producto de la decadencia del sistema; una guerra del miedo, del desespero de la burguesía mundial, de los dueños del mundo. En ese mismo marco, no olvidemos que Chávez viajó mucho. Antes de ser presidente fue a Cuba, en donde llega a un acuerdo con Fidel, hombre viejo y sabio. Tuvo claro en ese entonces que ya había cumplido su rol histórico como activista político, como conductor al frente de la batalla por otra cultura. Fidel entendió que Chávez representaba, junto con nosotros, el refrescamiento de una revolución, incluso tal y como entiende Fidel la revolución, y como la entendieron los revolucionarios de ese tiempo. 

Hoy se plantea el hecho revolucionario de una manera radicalmente nueva, totalmente distinta. Nosotros tenemos que mirar quiénes vamos a ser dentro de veinte años para poder trabajar el presente, para mirar quiénes somos, cómo vamos a ser, qué estamos haciendo, qué vamos a estar haciendo dentro de veinte años. Tenemos que tener una calle, una playa, una montaña, un punto desde el que nos debemos mirar: esa era una condición que tenía Chávez, que veía, preveía. Sabía lo que iba a ocurrir porque lo pensaba, lo imaginaba, no desde el sueño, ni desde el idealismo, la ilusión o la magia, no. Se imaginaba seguramente como presidente, hablando en la ONU, y por eso trabajó, preparó las condiciones, se preparó intelectualmente para esas cosas. Nosotros estamos obligados a imaginarnos para dentro de veinte años, para el futuro. De manera que nuestra tarea la hagamos con el entusiasmo que se requiere, con alegría, con disciplina. Pero por encima de todo con profundo afecto por el territorio, con inmensas ganas de construir el país que soñamos, para que nunca más la tragedia de la guerra y sus asustados promotores habiten este planeta. Debemos tener conocimiento. ¿Para qué hacemos un dibujo? ¿Para qué sembramos una mata? ¿Para qué ponemos un techo? ¿Por qué un poema? ¿Por qué una canción? ¿En qué momento va a servir eso? ¿Qué sentido tiene hacer una casa hoy? ¿Para qué hago una herramienta? Eso tenemos que tenerlo claro como equipo, como grupo, como clase; no podemos entender la política como antes, que nos llevaban, que nos guiaban ideológicamente. 

Nosotros tenemos que saber; eso fue lo que hizo Chávez. Estamos seguros de que en ese tiempo en que viajó se reunió con cientos de militares en el mundo, con cientos de diplomáticos, con cientos de líderes. Escuchó, comprendió, recopiló información precisa, clara; pudo entonces elaborar un escenario para el desmontaje, para el desarme de la guerra, para este presente. Hace veinte, treinta años que lo previó. Muchos criticaron ese empeño en la integración, que por qué tanto viaje, que estaba regalando el petróleo, que por qué tenía que ayudar a los demás. Incluso un sector de los chavistas se dejaba llevar por la trampa mediática y decía “es verdad, hay que concentrarse en resolver los problemas internos”, desconociendo que el enemigo no eran los dueñitos internos y sus mayordomos políticos, sino los dueños del mundo, ninguno vive en Venezuela. El tipo estaba haciendo política porque sabía que la guerra no la dirigen estos escuálidos de aquí. 

No hay manera de que los escuálidos nos ganen a nosotros nunca. Quienes crean que estos peleles están dirigiendo la guerra contra nosotros no saben lo que está pasando, no entienden absolutamente nada de política, porque hace muchos años que estos dueñitos fueron derrotados por nosotros y eso lo entendió Chávez hace veinte, treinta años, y por eso se preparó y dispuso las condiciones para lo que ocurriría. Lo que no preparó Chávez fueron las circunstancias en las que van a suceder los hechos, porque él no puede prever circunstancias, la forma, la manera, en la que ocurren las cosas; pero sí sabía que el imperio cada día se debilitaría más allá de la apariencia de su fortaleza –en aquel momento invadieron Irak–. Si el imperio estuviera fuerte ya hubiera invadido a Irán, a Corea del Norte, a Siria –el caso más ejemplar–, pero no ha podido teniendo de aliado Israel. El Gobierno sirio está derrotándolo, tomándole de nuevo terreno a la coalición mantenida por Europa, Estados Unidos, Arabia Saudita, Turquía y sus mercenarios mantenidos llamado Estado Islámico, un invento imperial para justificar su doctrina del terrorismo, con el cual pueden medio guardar las apariencias cada vez que invaden cualquier país. Nosotros debemos tener claro que la actuación de los dueños del mundo no es contra nada sino para resolver el problema de su existencia, y para ello requieren imponer definitivamente la doctrina de un solo Gobierno, una sola economía, un solo dueño.

Para ello requieren del exterminio de las tres cuartas partes de la población pobre del planeta, porque somos la única mercancía que se autorreproduce y hace mucho tiempo que el stock está lleno. Además, ya sabemos que no es trabajando como la gente se hace rica. En todo el planeta se practica la ética de las élites: robar y rescatar botín. Cuando Chávez diseñó los escenarios no lo hizo solo. Con él estuvieron posiblemente los chinos, los rusos, los iraníes, la ALBA, la Unasur, Petrocaribe, y todas las otras organizaciones de países que, viendo debilitadas las bases del imperio, buscan un respiro. Cuando los dueños –de las industrias de la drogadicción (legales o no), armamentísticas, de combustibles, de transporte, mediáticas y financieras– decidan invadir Venezuela posiblemente ya será muy tarde. Podría ocurrir el hecho militar pero no la victoria. Los imperialistas tienen la capacidad bélica.

Pero no es el tiempo histórico para ello, porque es de nosotros los pobres. No lograrán sus objetivos porque su muerte ya ocurrió, y aún no se han dado cuenta. El cortejo fúnebre del humanismo hace tiempo lo vimos pasar por este planeta, rumbo al abismo del nunca vuelvo. Hoy sólo quedan sus peligrosos deudos creyendo que pueden revivirlo, y para ello están dispuestos a todo. Ellos no previeron que América Latina pudiera dejar de ser totalmente lacaya, aun cuando siempre habrá uno que otro presidente sin vocación histórica que se prestará a seguir siendo un lamebotas. Pero la idea del patio trasero ya no será puesta en práctica, los pueblos hemos comprendido nuestro momento histórico. Somos el futuro. Tenemos que verlo también a lo interno. Hace tiempo hablamos de que la oposición no tiene capacidad para ganar, y no la tiene ni la va a tener. Decimos eso incluso en los términos de la jodedera. Imaginemos a un presidente como el vampiro lácteo, o al monstruo de Ramo Verde, o María Machado: nada más la jodedera, el chalequeo, los tumbaría, la crueldad del chiste nada más los obligaría a renunciar, de lo contrario tendrían que cerrar todos los periódicos, tendrían que convertir esto en una dictadura peor que la de Pinochet o la de Franco en España. 

No hay manera, porque en esta revolución se desnudó tanto al Estado, al comerciante, al empresario que la parafernalia de la representatividad, el boato de la dueñería, esa imagen de magnificencia, está vuelta trizas. Se ven los hilos, se ven las marionetas y se ve el tipo que las dirige; no tiene nada, no tiene escenario, no tiene tarima, el titiritero se ve dirigiendo a sus marionetas internas y a su vez él también se ve con sus hilos y sus manipuladores externos, todo el mundo lo ve. La gente pasa: ahí está el titiritero, ahí están las marionetas. No hay manera de que la oposición pueda recuperar el poder a lo interno. Pero no sólo es eso. Además tendrían que derogar completica la Constitución y con ella todas las leyes habilitantes, tendrían que eliminar todas las misiones. Pero peor aún: podrían eliminar todo lo físico existente construido dentro del marco revolucionario. Pero, ¿cómo eliminan el conocimiento, el sentimiento, los afectos despertados en estos años de revolución y transformación? ¿Cómo lo podrán comprar, cómo lo destruirán, con qué otro conocimiento, con qué otro afecto rehabilitarán los resortes éticos del trabajo esclavo que los ha mantenido hasta estos momentos? Los pobres requerimos entonces ir a la batalla del pensamiento, tenemos la capacidad y la posibilidad de hacerlo, hay que hacer un esfuerzo. Debemos reflexionar la situación internacional, que es donde se está decidiendo realmente la situación de Venezuela, de este conglomerado de gente obstinadamente chavista. Hemos decidido no devolvernos, porque somos los creadores de la historia que nace.

El capitalismo nunca ha tenido patria, no habla de ella. El capitalismo construyó una patria que le servía para venderla, y en nombre de ese nacionalismo invadía, jodía, robaba, asesinaba, pero hoy ya la patria no le sirve a sus intereses económicos. El capitalismo se desnuda: es el petróleo, el oro, la sangre, el sudor, la piel de la gente, lo que siempre le interesó para acumular en forma de riquezas. No podemos ver en la actuación del humanismo o el capitalismo –como se quiera llamar– si es ética o moral, aunque tengan la del robo, el crimen y el saqueo. Sólo los estúpidos creen en el cuentico de hadas de la buena ética, la buena moral y las buenas costumbres de los empresarios y comerciantes. La única patria de los dueños del planeta son sus capitales, por ellos se mueven a los diversos territorios donde mejor le rinden réditos. En estas batallas, el humanismo-capitalismo está desnudado en su exacta magnitud, aparece como lo que es: un asesino, un saqueador, un ladrón de siete suelas. Públicamente aparece como lo que es: un soberano hijo de su madre guerra.

Fuente: El Cayapo

No faltaron las aves de mal agüero que apostaban que el proceso de paz en Colombia fracasaría, cuando éste se anunció públicamente en el 2012. Es cierto que no les faltaban razones para pensar así, ya que las FARC venían de tres procesos fallidos de pacificación donde habían sufrido consecuencias fatales, con cientos de revolucionarios asesinados y tantos más presos políticos, muchos de los cuales aún esperan fecha de amnistía. Pero los diálogos terminaron y la guerrilla dejó las armas para integrarse a la vida política abierta bajo el nombre Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. O sea que la paz, ha sido. O al menos, el fin de la guerra.

Claro que todo está por escribirse. La paz nunca es un asunto acabado. La paz requiere justicia, bienestar, trabajo, techo, educación, felicidad. Hay que construirla, revolucionarla y protegerla. Cuando en el 2013 entrevisté al comandante fariano Marco León Calarcá, éste me aseguró que la dejación de armas no significaba que las FARC renunciarían a la revolución. De concretarse la conformación de la guerrilla en un partido político –me dijo entonces—, la lucha seguiría por otras vías, pero los ideales permanecerían. ¿Qué ideales? La paz, la justicia social y, por supuesto, el socialismo para Colombia. Ese es el camino.

Ahora resta que el Estado cumpla su parte. Se requiere el desmantelamiento del paramilitarismo que está identificado con la ultraderecha nacional agrupada en el partido Centro Democrático que lidera el ex presidente Alvaro Uribe Vélez, quien encabezó el último periodo álgido de agresión militar contra las entonces FARC-EP y encarna toda la podredumbre política y económica habida en Colombia. Se necesita la excarcelación de los presos políticos farianos que vienen luchando desde hace años por sus derechos, incluido Simón Trinidad, preso en cárceles de Estados Unidos. Se requiere limpiar el sistema electoral envenenado por el dinero y liquidar todos los aparatos de espionaje y persecución a integrantes de la izquierda colombiana. Se requiere también democratizar los medios de comunicación para asegurar el destierro de la manipulación. Se requiere, entonces, que el Gobierno garantice lo que se consiguió en la mesa de La Habana: las bases de un nuevo país.

Me queda claro que las FARC vienen haciendo su parte. Y hasta que el Estado colombiano no termine de hacer la suya habrá riesgo de retroceso. Eso es claro. Hay peligro latente ¿Y si las FARC se equivocaron al dejar las armas? ¿Quién puede confiar así en el enemigo de tantos años? ¿Se reeditará la masacre de la Unión Patriótica? Y sobre todo, ¿vale la pena la ociosidad de pensar en todo lo anterior?

Es necesario también dejar de joder con si las FARC se equivocaron, o no. La moral no se juzga hacia atrás. Una decisión así sólo puede medirse hacia adelante, con las consecuencias, con lo que venga. Si una acción es buena, sus consecuencias serán buenas. Y no puedo encontrar mayor bien que la paz. Quien no lo entiende así, no sabe un carajo de la guerra. Y falta al respeto a quienes la han resistido, no en las consignas y a la distancia, sino bajo la tormenta de fuego.

Bienvenida la FARC. El partido de la rosa roja. La Fuerza del Común. El partido de la paz. De la revolución y el socialismo. Con ella nace de por sí uno de los partidos políticos de izquierda más grandes e importantes de Latinoamérica y de lo que hagan dependerán muchos otros procesos políticos que vienen detrás. Por tanto, jamás se nos olvide que han sido ellos y ellas quienes han regado la sangre para que, de la pólvora, brotara la flor de la paz. Una flor, a cuya sombra nos cobijaremos.

Por: L. Alberto Rodríguez

Fuente: prensarural.org

miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Es el amor el problema o lo que el amor produce? A nadie le conviene criticar el amor, la historia conocida del pensamiento se inscribe bajo una serie de nociones que se presentan como naturales (justicia, educación, amor…) pero que en el fondo son fabricaciones humanas, atadas a su carga histórica y política que nos llevó a estar parados en este período de esa historia. Se dice que el amor es siempre bueno, se dice que el amor es puro, que es imperante en la conducta, dios es amor, dicen mucho para reforzar e idealizar ese conjunto de saberes, han querido dotarlo de tal naturalidad que el humano lo desea encontrar en el animal, llegaran a decir que la leona que se come a sus crías es un acto de desamor. Al parecer al humano se le olvida que en la tribu le movía solo el deseo y no el amor.

Parece resultar tan complicado superar el amor, incluso para los llamados criticos, todo parece indicar que esto se debe a que el humano -como otra producción- necesita de amor, desea el amor, ya que su inconsciente dejó la creación en su período de guagua y ahora se ha vuelto una representación teatral de las necesidades sociales, el amor y muchas otras.

“No es el deseo el que se apoya sobre las necesidades, sino al contrario, son las necesidades las que derivan del deseo: son contraproductos en lo real que el deseo produce.”
Deleuze & Guattari, El AntiEdipo

Todo lo que creemos necesitar en torno al eterno juego de la carencia, no lo necesitamos en principio, lo deseamos y cuando se apoya en la necesidad social es porque la alienación en los términos que utilizo Sartre ha convertido el deseo en función del status quo y solo eso. Inclusive las necesidades más aceptadas por la cultura (comer, cagar, dormir…) no lo son tal, esto porque la arrogancia de creer que el vivir humano es necesario se cae por sí solo; el humano no necesita vivir, desea existir, en ese sentido lo que hace funcionar la existencia es el deseo y no ese peligroso invento llamado necesidad. Deseas comer, deseas beber, deseas dormir, son flujos de deseo.

Pero volvamos al amor, ya al entender que nunca va ser una necesidad intrínseca, es necesario comprender qué nos lleva a amar, precisando en la desconfianza de dicho deseo a todas luces producido intencionalmente por el status quo.

Si el amor es un saber que narcotiza, necesario porque dijeron que lo era, ¿hacia donde nos llevará? Para que existan determinadas instituciones sociales de coacción en pos del orden burgués se requiere que se encuadren bajo este saber que todos aman y nadie desconfía, el amor encuentra su gran hogar en la patria, en la familia y en su antesala, la pareja.

La pareja y el amor

Donde más el amor cobra sentido es en la pareja, ahí se nutre y adquiere las más diversas formas, la pareja como institución propia del amor es un problema por sí misma, otros apuntan a los celos y la violencia dentro de ella pero me parece que al ser una institución basada en la individualización, en el deseo convertido en necesidad, en la pobreza sexual y la monogamia heterosexual inevitablemente conllevara dominación. Creo que en pos del afecto y el deseo liberado la pareja debe ser destruida, el problema es que los críticos creyentes e idealistas del amor prefieren cambiar la forma pero manteniendo la estructura del amor (liberarse de la sociedad idealista platónica no es nada fácil), es entonces cuando nos hablan de la pareja libre, de la pareja de compañeros u otras formas eufemisticas de reforzar no solo a la pareja sino mucho más al amor: poliamor, amor libre, amor revolucionario. Ni el anarquista desconfía del amor.

Necesariamente en pos de algún deseo revolucionario y de resistencia debemos dejar de amar, abolir el amor, ya que ha demostrado ser un fracaso y evidenciado sus reales intenciones. . Volver a pensar en el erotismo de Bataille, desviarse, regresar a la manada para devenir animal y recuperar la maquinaria deseante, liberar los afectos del secuestro del amor.

Por: orlando esquizo

Fuente: periodicoelamanecer.wordpress.com

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