viernes, 4 de enero de 2019

Comandante Fidel Castro. Foto: Roberto Chile/ Cubadebate

Una enorme ignorancia envuelve no solo a esta, sino también sus infinitas formas de experiencias. Incluso las huellas digitales de los gemelos univitelinos, nacidos de un mismo óvulo, se diferencian a lo largo de los años. No en balde Estados Unidos, el país imperialista más poderoso que ha existido se autoengaña al asumir como doctrina un párrafo de la Declaración Universal de Derechos Humanos donde se afirma: “todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y, dotados como están por naturaleza de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Nada de eso puede ser ignorado. Hay muchas más cualidades en los principios religiosos que los que son únicamente políticos, a pesar de que estos se refieren a los ideales materiales y físicos de la vida. También muchas de las obras artísticas más inspiradas nacieron de manos de personas religiosas, un fenómeno de carácter universal.

Los hombres de ciencia ocupan hoy un lugar privilegiado en los centros de investigación, laboratorios y la producción de medicamentos destinados a la salud humana, a vencer las distancias, concentrar las energías, perfeccionar los equipos de investigación que puedan operar en la tierra y el espacio. Alguien debiera poder explicar de forma sosegada por qué puede observarse desde un observatorio a cinco mil metros de altura sobre el nivel del mar una estrella cuya luz tardó 12 mil millones de años luz; es decir, a 300 mil kilómetros por segundo, en llegar a la tierra. ¡Una insólita medalla de oro! ¿Cómo puede explicarse eso, especialmente cuando se hace referencia a la unión de las estrellas que según eminentes científicos dieron lugar a la teoría del Big Ban?

¿Qué quedaría después? Nadie podría, sin embargo, negar la afirmación de eminentes científicos que tras decenas de años de rigurosos estudios arribaron a la conclusión de que tales fenómenos son absolutamente posibles. Otro hecho de notable trascendencia es que la posibilidad de estos fenómenos es absolutamente real.

Es en este punto que las religiones adquieren un valor especial. En los últimos miles de años, tal vez hasta ocho o diez mil, han podido comprobar la existencia de creencias bastante elaboradas en detalles de interés. Más allá de esos límites, lo que se conoce tiene sabor de añejas tradiciones que distintos grupos humanos fueron forjando. De Cristo conozco bastante por lo que he leído y me enseñaron en escuelas regidas por jesuitas o hermanos de La Salle, a los que escuché muchas historias sobre Adán y Eva; Caín y Abel; Noé y el diluvio universal y el maná que caía del cielo cuando por sequía y otras causas había escasez de alimentos. Trataré de trasmitir en otro momento algunas ideas más de este singular problema.

No olvidemos que este domingo habrá debate de candidatos. En la primera ocasión, hace dos semanas, se produjo uno que causó conmoción. El señor Trump que se suponía un capacitado experto quedó descalificado tanto él como Barack en su política. Habrá que darles ahora una medalla de barro.


Por: Fidel Castro Ruz
Octubre 8 de 2016
10 y 26 p.m.

Fuente: cubadebate.cu
Enrique Dussel es profesor en el Departamento de Filosofía en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de Iztapalapa (ciudad de México) y licenciado en filosofía de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza (Argentina), país del cual tuvo que salir exiliado en 1975.

También cuenta con un doctorado en filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, un doctorado en historia en La Sorbonne de Paris y una licencia en teología en Paris y Münster.

En entrevista con El Espectador, desde Ciudad de México, habló de cómo la tecnología no ha podido encontrar una salida concreta a la crisis ambiental.

Hablemos de lo que significa descolonizar el pensamiento, una idea que usted y el Grupo de investigación modernidad/colonialidad han venido impulsando en las academias de América Latina y el mundo.

Ahora tiene más actualidad que nunca lo que comencé a escribir hace 40 años. Pero al mismo tiempo, gracias a Aníbal Quijano y a otro grupo de profesores en Estados Unidos y en otros países, este tema de la descolonización epistemológica ha tomado mucha fuerza. Creo que nuestra problemática empieza a tocar eso que se llama ‘pensamiento universal’, que es el eurocentrismo pero ahora globalizado. Hemos empezado a poner nuestras preguntas a un nivel mundial, lo que nunca había acontecido, éramos una periferia intelectual de segunda. Nuestros filósofos de la U. Nacional y sobre todo de la universidad de los Andes siguen repitiendo a los europeos como Heidegger y Habermas. Yo conozco y conocí personalmente a muchos de estos filósofos europeos que hemos endiosado en las academias, pero en la actualidad pensamos más allá que ellos y planteamos problemas que no pueden dimensionar porque no tienen la experiencia y porque se han encapsulado en un provincialismo que ya debe quedar en el pasado.

¿Por qué cree que la apuesta por la descolonización del conocimiento está tomando fuerza en las academias de filosofía del mundo y está quitándole terreno a la filosofía analítica y otras tendencias?

La filosofía analítica es una filosofía del lenguaje, formalista. La misma escuela de Frankfurt ya habían realizado una fuerte crítica a su repetición de lo real pero fetichizado, moviéndose hacia un pensamiento abstracto que puede ser dicho en cualquier lugar y no vale para ninguno en concreto, lo que resulta en una generalización. Leer el trabajo de Karl-Otto Apel me permitió hacer una crítica a la filosofía analítica. Ha sido un diálogo largo con él, maestro de Habermas. Allí capté muchas cosas que me faltaban y ese diálogo me resultó muy provechoso. De igual forma ellos ya habían caído en un cierto formalismo eurocéntrico del cual no han salido, mientras que nosotros hemos avanzado mucho más en en diversos temas.

Entonces, ¿la apuesta de la descolonización epistemológica está tomando fuerza debido a que se da cuenta de la realidad práctica ?

Hacia 1969 e inicios de 1970 Salazar Bondy hizo una pregunta crucial ¿es posible una filosofía en América Latina? y respondía ‘no, porque somos colonia’. A ello se le sumó la respuesta del mexicano Leopoldo Zea quien dijo; ‘no, porque la filosofía es universal y siempre se practicó’. En este debate terció la Filosofía de la Liberación que afirma que desde luego siempre existió una filosofía latinoamericana, pero nunca fue reconocida mundialmente y los filósofos latinoamericanos en muchos casos no aparecen en la historia de la filosofía universal. La filosofía Europea no es universal. Empezar a pensar en estas condiciones y cómo librarnos de esa situación de periferia, -para usar los términos de aquellos años de centro periferia de la teoría de la Dependencia- es empezar a pensar de otra manera.

¿Cuál es la finalidad de la apuesta por la descolonización epistemológica?

La crítica al eurocentrismo va a ser que los europeos se descubran a sí mismos. No sólo que descubran el ‘Sur’, sino que examinen el papel que ha cumplido Europa en la modernidad. También va a impulsarles a tomar conciencia de que muchos de sus inventos vienen de Asia y Oriente. Ellos quieren ayudar a los países que fueron sus colonias y que hoy están en crisis pero invierten el 1% y sacan el 99% en el intercambio desigual del capitalismo. La tasa de ganancia tiene que dejar de ser el criterio de racionalidad, tenemos que pasar a criterios cualitativos, a criterios tales como si las personas viven mejor. Esa ‘no conciencia’ de ser el sujeto de dominación junto a grandes descubrimientos tecnológicos de la modernidad que también tocan su límite ecológico, están liquidando a la humanidad. Por eso Walter Benjamín habla de la necesidad de usar el ‘freno de emergencia’, pero no hay freno, ni siquiera la tecnología lo ha descubierto porque el capitalismo no tiene freno, el aumento en la tasa de ganancia es infinito, además los que acumulan capital nunca estarán saciados.

Háblenos un poco más de la modernidad…

La modernidad está llegando a su límite de destrucción de la vida en la tierra y generando una desigualdad gigantesca. Eso es eurocentrismo porque creen que han construido una gran civilización. En parte sí, pero fue algo que empezó en China y en el mundo Árabe, como lo evidencian las matemáticas y los vestigios de revolución industrial en China mucho antes que en Inglaterra. Además, los europeos dependen de Asia y no lo reconocen. Por supuesto en Asía también hay otras formas que están aniquilando el mundo, como el estanilismo chino que ha superado en producción a los Estados Unidos causando igual o más daños ecológicos con su modelo de producción.

¿Por qué nunca usa el concepto de ‘posmodernidad’? 

La crítica es a la modernidad. La posmodernidad es una etapa última de la modernidad. Desde que surgió la idea de lo posmoderno, yo realicé una fuerte crítica pues es una apuesta eurocéntrica. El mundo nunca vivirá ‘la condición posmoderna’ porque desapareceríamos antes por situaciones ecológicas, si viviéramos el mismo estilo de vida de Europa necesitaríamos otro planeta para sustentar nuestro estilo de vida. De lo que se trata es de ir más allá de la modernidad, en una nueva edad del mundo, que va a ser poscapitalista y ecológica. El pensamiento decolonial va a redescubrir Europa, por ello hay que pensar en una nueva sociedad, la palabra socialismo le queda muy chica.

Entonces, ¿qué modelo propone?

Una nueva edad a la que quizá la palabra socialismo le queda muy chica, ya que hemos visto que también es antiecológica y no contempla la liberación de la mujer ni la naturaleza, ni el respeto a los ancianos. Marx sí, pero no el socialismo. Debemos construir una nueva visión y a eso le llamo ‘transmodernidad’, no posmodernidad. Se trata de un debate que dio Bolívar Echeverría quien decía que teníamos que impulsar una modernidad sin capitalismo. Pienso que tenemos que ir más allá de la modernidad y del capitalismo que es la economía de la modernidad. No se puede ir más allá del capitalismo sin ir más allá de la modernidad, el marco categorial moderno es el problema, ya que sustenta una economía devastadora.

Algunos de los gobiernos latinoamericanos se encuentran en un tremendo dilema: ahogarse en los préstamos internacionales o crecer económicamente usando los recursos naturales que existen en sus territorios ¿cuál es su opinión?

En mi último libro ‘16 Tesis de Economía Política’,- publicado por la editorial Siglo XXI Editores- lo que muestro es que no una hay alternativa sino que existen muchas. El capitalismo va a terminar porque nada es eterno, pero no hay que señalar de inmediato qué alternativa ya concluida y fija se tiene a la mano. El capitalismo surgió contra el feudalismo y ni siquiera sabían lo que estaban haciendo. Nunca una alternativa tiene un sistema explícito, ni siquiera el socialismo, puesto que como vimos, era mucho más racional que el capitalismo y quería producir mucho más deformando las ideas de Marx. Por supuesto el mercado tampoco es la solución.

Algunos críticos han señalado que buscar en siglos pasados la solución al presente en otras realidades sería algo contradictorio a la apuesta de la descolonización. ¿Usted qué piensa? 

La teoría surge de la praxis, y la praxis va por tanteos. Sí voy por una calle y si no tiene salida. La vida fue evolucionando sin un proyecto, no era teleológica sino que construía criterios. No ha habido un proyecto teleológico implícito en las macromoléculas del universo para producir la vida. Todo ello fue pasando. Lo que sí puedo hacer es criticar con vehemencia al sistema actual y sus límites que se han vuelto peligrosos porque van hacia la extinción de la especie humana. En ese sentido Bolivia es el país más interesante hoy, porque las comunidades indígenas no han perdido sus tradiciones, estuvieron antes de la modernidad, durante y estarán después de la modernidad. Tienen criterios ejemplares como el respeto a la naturaleza, que es una actitud metafísica y ética que hay que recuperar.

Europa tiene en su mismo corazón grandes pensadores críticos, y la crítica decolonial no se trata de rechazar lo que hicieron en Europa sino saber quiénes hicieron la crítica a la modernidad, cómo se transforma en pertinente, y cómo puedo desarrollarla. No es descartar todo lo logrado por Europa. De cada civilización tomemos lo fuerte, lo interesante, lo crítico y lo desarrollaremos en la situación actual.

¿Desde qué época se puede rastrear la crítica a la modernidad y la filosofía Latinoamericana en nuestro continente?

Por ejemplo en el año 1514, Bartolomé de las Casas realizó una fuerte crítica a la violencia contra los indígenas, lo que se convierte en una crítica a la modernidad misma, un siglo antes de la producción filosófica de Hobbes y Humme. De las Casas es tan sólo uno de los ejemplos de los hombres que ya sentaban su pensamiento en el siglo XVI y que se anticipaban a la modernidad. Lo que pasa es que este siglo desapareció de la historia que se ha hecho hegemónica con las obras de Hobbes, Hume y Kant, y lo que paso en el siglo XVI no se estudia.

Entonces, la primera tarea epistemológica es repensar el largo siglo XVI cuyo centro fue España y la primera experiencia fue América Latina, esto quiere decir que nosotros somos la otra cara de la modernidad desde hace cinco siglos.

¿Pero, incluir y aceptar en pleno esas categorías ‘impuestas’ no sería desconocer la variedad de modos de producción que conviven en América Latina en una misma espacialidad y temporalidad?

En América Latina hay una elite criolla y moderna, además racista como dice Aníbal Quijano, pero colonial de todas formas. Bolívar en la Carta de Jamaica se pregunta ¿quiénes somos? y no sabe responder porque él es blanco criollo. Sí usted le hace esa misma pregunta a un indígena, sí sabe que responderle porque ha estado desde hace miles de años siempre. Bolívar pertenece a una elite, modernizada blanca y colonial, entonces lucha contra la colonialidad a medias, políticamente crea el estado y los demás aparatos pero no se da cuenta de todo lo que hay que descolonizar como la ciencia, la ideología, la economía. El pensamiento latinoamericano ha puesto grandes preguntas de significación mundial, nuestros libros han sido traducidos a todas las lenguas, ahora pensamos y ya cuando decimos algo nos miran con respeto.

Por: El Espectador

Fuente: marxismocritico.com

1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Por: Sylvain Timsit,
Recogido en Pressenza: “10 Estrategias de Manipulación” de los medios

Fuente: cubadebate.cu

En esta hora de definiciones los pobres debemos asumir la guerra no como soldados sino como políticos, en colectivo, creando otras modalidades, entendiendo que en esta guerra los pobres somos el objetivo. Somos la mercancía a destruir. De otra manera el capitalismo no podrá recuperarse, está obligado a ello porque su stock le amenaza con desaparecer rápidamente sus riquezas. Para muestra un botón: apenas 300 personas en el mundo acumulan en su haber 3.000 millones de pobres. Ya se dijo una vez que la guerra era muy vieja y por eso siempre será nueva; agregamos nosotros: hasta que exista el capitalismo. El objetivo final de los pobres en esta revolución es acabar definitivamente con la guerra-sistema que hace posible la existencia del humanismo.

Esto en la medida en que comprendamos la doctrina Chávez, una de las claves creadas por nosotros como clase en estos azarosos años de revolución. Los pobres como políticos no podemos actuar fuera de la realidad, debemos saber que no se puede diseñar una batalla en el cerebro sin conocer el escenario, sin estudiar el campo de batalla y las fuerzas con que se cuentan; sin conocer o estudiar las fuerzas enemigas, porque estaríamos destinados a ser derrotados. Si algo demostró Chávez es que no se planteó la derrota como una opción de vida, porque incluso el 4F, en perspectiva, es el inicio de una batalla, es el abreboca de una guerra que está destinada a ser ganada desde el momento que entra en batalla. Una guerra que Chávez estudió con detenimiento durante años de ejercicio de vida en el ejército. En 1992 estudió dentro de la cárcel la realidad que confrontaría. Sale de la cárcel en 1994 y va a la calle, a lo que él llamó las catacumbas del pueblo, a estudiar la geografía nacional e internacional. Porque no sólo estaba estudiando la conducta, el comportamiento, la manera de ser pueblo; lo que buscábamos, lo que pensábamos, lo que soñábamos; sino que también estudió el medio ambiente, lo que ocurre, lo que existe, las calles, los pueblos, las carreteras, las montañas, los ríos, todo eso lo tuvo dentro de su imaginario y como parte de una guerra que se dispuso a desmontar, a desarmar. Una guerra que nunca buscó, ni creó, ni propuso; una guerra producto de la decadencia del sistema; una guerra del miedo, del desespero de la burguesía mundial, de los dueños del mundo. En ese mismo marco, no olvidemos que Chávez viajó mucho. Antes de ser presidente fue a Cuba, en donde llega a un acuerdo con Fidel, hombre viejo y sabio. Tuvo claro en ese entonces que ya había cumplido su rol histórico como activista político, como conductor al frente de la batalla por otra cultura. Fidel entendió que Chávez representaba, junto con nosotros, el refrescamiento de una revolución, incluso tal y como entiende Fidel la revolución, y como la entendieron los revolucionarios de ese tiempo. 

Hoy se plantea el hecho revolucionario de una manera radicalmente nueva, totalmente distinta. Nosotros tenemos que mirar quiénes vamos a ser dentro de veinte años para poder trabajar el presente, para mirar quiénes somos, cómo vamos a ser, qué estamos haciendo, qué vamos a estar haciendo dentro de veinte años. Tenemos que tener una calle, una playa, una montaña, un punto desde el que nos debemos mirar: esa era una condición que tenía Chávez, que veía, preveía. Sabía lo que iba a ocurrir porque lo pensaba, lo imaginaba, no desde el sueño, ni desde el idealismo, la ilusión o la magia, no. Se imaginaba seguramente como presidente, hablando en la ONU, y por eso trabajó, preparó las condiciones, se preparó intelectualmente para esas cosas. Nosotros estamos obligados a imaginarnos para dentro de veinte años, para el futuro. De manera que nuestra tarea la hagamos con el entusiasmo que se requiere, con alegría, con disciplina. Pero por encima de todo con profundo afecto por el territorio, con inmensas ganas de construir el país que soñamos, para que nunca más la tragedia de la guerra y sus asustados promotores habiten este planeta. Debemos tener conocimiento. ¿Para qué hacemos un dibujo? ¿Para qué sembramos una mata? ¿Para qué ponemos un techo? ¿Por qué un poema? ¿Por qué una canción? ¿En qué momento va a servir eso? ¿Qué sentido tiene hacer una casa hoy? ¿Para qué hago una herramienta? Eso tenemos que tenerlo claro como equipo, como grupo, como clase; no podemos entender la política como antes, que nos llevaban, que nos guiaban ideológicamente. 

Nosotros tenemos que saber; eso fue lo que hizo Chávez. Estamos seguros de que en ese tiempo en que viajó se reunió con cientos de militares en el mundo, con cientos de diplomáticos, con cientos de líderes. Escuchó, comprendió, recopiló información precisa, clara; pudo entonces elaborar un escenario para el desmontaje, para el desarme de la guerra, para este presente. Hace veinte, treinta años que lo previó. Muchos criticaron ese empeño en la integración, que por qué tanto viaje, que estaba regalando el petróleo, que por qué tenía que ayudar a los demás. Incluso un sector de los chavistas se dejaba llevar por la trampa mediática y decía “es verdad, hay que concentrarse en resolver los problemas internos”, desconociendo que el enemigo no eran los dueñitos internos y sus mayordomos políticos, sino los dueños del mundo, ninguno vive en Venezuela. El tipo estaba haciendo política porque sabía que la guerra no la dirigen estos escuálidos de aquí. 

No hay manera de que los escuálidos nos ganen a nosotros nunca. Quienes crean que estos peleles están dirigiendo la guerra contra nosotros no saben lo que está pasando, no entienden absolutamente nada de política, porque hace muchos años que estos dueñitos fueron derrotados por nosotros y eso lo entendió Chávez hace veinte, treinta años, y por eso se preparó y dispuso las condiciones para lo que ocurriría. Lo que no preparó Chávez fueron las circunstancias en las que van a suceder los hechos, porque él no puede prever circunstancias, la forma, la manera, en la que ocurren las cosas; pero sí sabía que el imperio cada día se debilitaría más allá de la apariencia de su fortaleza –en aquel momento invadieron Irak–. Si el imperio estuviera fuerte ya hubiera invadido a Irán, a Corea del Norte, a Siria –el caso más ejemplar–, pero no ha podido teniendo de aliado Israel. El Gobierno sirio está derrotándolo, tomándole de nuevo terreno a la coalición mantenida por Europa, Estados Unidos, Arabia Saudita, Turquía y sus mercenarios mantenidos llamado Estado Islámico, un invento imperial para justificar su doctrina del terrorismo, con el cual pueden medio guardar las apariencias cada vez que invaden cualquier país. Nosotros debemos tener claro que la actuación de los dueños del mundo no es contra nada sino para resolver el problema de su existencia, y para ello requieren imponer definitivamente la doctrina de un solo Gobierno, una sola economía, un solo dueño.

Para ello requieren del exterminio de las tres cuartas partes de la población pobre del planeta, porque somos la única mercancía que se autorreproduce y hace mucho tiempo que el stock está lleno. Además, ya sabemos que no es trabajando como la gente se hace rica. En todo el planeta se practica la ética de las élites: robar y rescatar botín. Cuando Chávez diseñó los escenarios no lo hizo solo. Con él estuvieron posiblemente los chinos, los rusos, los iraníes, la ALBA, la Unasur, Petrocaribe, y todas las otras organizaciones de países que, viendo debilitadas las bases del imperio, buscan un respiro. Cuando los dueños –de las industrias de la drogadicción (legales o no), armamentísticas, de combustibles, de transporte, mediáticas y financieras– decidan invadir Venezuela posiblemente ya será muy tarde. Podría ocurrir el hecho militar pero no la victoria. Los imperialistas tienen la capacidad bélica.

Pero no es el tiempo histórico para ello, porque es de nosotros los pobres. No lograrán sus objetivos porque su muerte ya ocurrió, y aún no se han dado cuenta. El cortejo fúnebre del humanismo hace tiempo lo vimos pasar por este planeta, rumbo al abismo del nunca vuelvo. Hoy sólo quedan sus peligrosos deudos creyendo que pueden revivirlo, y para ello están dispuestos a todo. Ellos no previeron que América Latina pudiera dejar de ser totalmente lacaya, aun cuando siempre habrá uno que otro presidente sin vocación histórica que se prestará a seguir siendo un lamebotas. Pero la idea del patio trasero ya no será puesta en práctica, los pueblos hemos comprendido nuestro momento histórico. Somos el futuro. Tenemos que verlo también a lo interno. Hace tiempo hablamos de que la oposición no tiene capacidad para ganar, y no la tiene ni la va a tener. Decimos eso incluso en los términos de la jodedera. Imaginemos a un presidente como el vampiro lácteo, o al monstruo de Ramo Verde, o María Machado: nada más la jodedera, el chalequeo, los tumbaría, la crueldad del chiste nada más los obligaría a renunciar, de lo contrario tendrían que cerrar todos los periódicos, tendrían que convertir esto en una dictadura peor que la de Pinochet o la de Franco en España. 

No hay manera, porque en esta revolución se desnudó tanto al Estado, al comerciante, al empresario que la parafernalia de la representatividad, el boato de la dueñería, esa imagen de magnificencia, está vuelta trizas. Se ven los hilos, se ven las marionetas y se ve el tipo que las dirige; no tiene nada, no tiene escenario, no tiene tarima, el titiritero se ve dirigiendo a sus marionetas internas y a su vez él también se ve con sus hilos y sus manipuladores externos, todo el mundo lo ve. La gente pasa: ahí está el titiritero, ahí están las marionetas. No hay manera de que la oposición pueda recuperar el poder a lo interno. Pero no sólo es eso. Además tendrían que derogar completica la Constitución y con ella todas las leyes habilitantes, tendrían que eliminar todas las misiones. Pero peor aún: podrían eliminar todo lo físico existente construido dentro del marco revolucionario. Pero, ¿cómo eliminan el conocimiento, el sentimiento, los afectos despertados en estos años de revolución y transformación? ¿Cómo lo podrán comprar, cómo lo destruirán, con qué otro conocimiento, con qué otro afecto rehabilitarán los resortes éticos del trabajo esclavo que los ha mantenido hasta estos momentos? Los pobres requerimos entonces ir a la batalla del pensamiento, tenemos la capacidad y la posibilidad de hacerlo, hay que hacer un esfuerzo. Debemos reflexionar la situación internacional, que es donde se está decidiendo realmente la situación de Venezuela, de este conglomerado de gente obstinadamente chavista. Hemos decidido no devolvernos, porque somos los creadores de la historia que nace.

El capitalismo nunca ha tenido patria, no habla de ella. El capitalismo construyó una patria que le servía para venderla, y en nombre de ese nacionalismo invadía, jodía, robaba, asesinaba, pero hoy ya la patria no le sirve a sus intereses económicos. El capitalismo se desnuda: es el petróleo, el oro, la sangre, el sudor, la piel de la gente, lo que siempre le interesó para acumular en forma de riquezas. No podemos ver en la actuación del humanismo o el capitalismo –como se quiera llamar– si es ética o moral, aunque tengan la del robo, el crimen y el saqueo. Sólo los estúpidos creen en el cuentico de hadas de la buena ética, la buena moral y las buenas costumbres de los empresarios y comerciantes. La única patria de los dueños del planeta son sus capitales, por ellos se mueven a los diversos territorios donde mejor le rinden réditos. En estas batallas, el humanismo-capitalismo está desnudado en su exacta magnitud, aparece como lo que es: un asesino, un saqueador, un ladrón de siete suelas. Públicamente aparece como lo que es: un soberano hijo de su madre guerra.

Fuente: El Cayapo

Los representantes de la oposición en la Asamblea Nacional, después del decreto imperial, dieron la demostración de que no importa dónde se nace a la hora de los intereses; ellos están defendiendo sus intereses y eso no es ideológico ni mágico. La guerra desnuda la realidad. Los señores de esa bancada son y siempre han sido peones o agentes dormidos del capitalismo, y hoy sólo están cumpliendo con su sueldo. Ni se les puede llamar traidores porque el traidor alguna vez amó lo traicionado. Sus debilidades, sus miserias, no les permitieron la dignidad del último aliento por los afectos. Estos miserables jamás han tenido ni tendrán patria, son tan pobres que jamás tendrán algo que les justifique el haber nacido, por qué vivir.

En capitalismo, insistimos, no existe el derecho, todo eso es una falacia. Cuando el capitalismo decide asumir su mierda mata lo que le da la gana, sean niños, tuertos, patulecos, negros, indios, blancos, viejos, mujeres, escuálidos, chavistas, ningún gremio estará a salvo de la ira del humanismo, lo que sea lo va a matar. Si se atraviesa en su camino, si entorpece sus intereses, no va a discriminar. Incluso si un dueño se equivoca también se lo raspan, hasta ahí le llegó el derecho que supuestamente tenía. ¿Quién tiene derecho en el capitalismo? Es libre el que tiene dinero suficiente para pagar un ejército; ese es libre en Venezuela y en la Conchinchina, en Nueva York y en Corea. Estos tipos ni son patriotas, ni cantan himnos, y si lo hacen es por demagogia. Les importa un coño.

Los únicos que podríamos tener un concepto de patria seríamos los pobres, y tendríamos que construirlo, pero no como ese concepto ideológico de patria burguesa nacionalista que nos convida a invadir al otro, a robarlo, a asesinarlo tal y como hoy los imperialistas; en nombre de su patria acumulante, nos amenazan. Fue ese concepto de patria que precisamente violentamos con esta revolución de 1989-4F.

¿Por qué el capitalismo se pone tan furibundo, con una revolución en la que siguen estando la plata, las fábricas, los elementos esenciales del Estado con algunas variantes? ¿Qué es lo que molesta en esencia al capitalismo? Es el concepto pero, ¿cuál concepto se emitió con esta revolución? El de la participación protagónica. También se emitió el concepto de la paz, es decir, el ejército venezolano fue estructurado fundamentalmente sobre la agresión y la defensa, hasta estos últimos años Cuando se planteó de nuevo el ejército bolivariano se le devolvió a su concepto original. ¿Qué propuso Chávez? La esencia de un pueblo en armas. No estaba hablando de un ejército profesional al servicio de quien mejor les pague, que es la doctrina en esencia, y en el caso particular de Venezuela eran venezolanos mercenarios en su propio territorio. Cuál dignidad, cuál honor podían defender estos hombres, cuando su divisa era el dólar y hoy después de doscientos años son seres dignificados y arropados por el fuego de un pueblo digno, que los sabe sus hijos. Son soldados de la patria posible, la que ayudarán a heredar con su esfuerzo, con su entusiasmo, con su fuego de soldado pueblo, de soldado patrio.

¿Por qué? Vamos a ver una razón histórica. El ejército bolivariano duró desde 1811 hasta 1830, y fue el pueblo en armas. Después de allí ocurren una cantidad de guerras de guerrillas, hasta la Guerra Federal en la que Zamora vuelve a rescatar el concepto de pueblo en armas. Luego de la traición de Falcón y la oligarquía continúan las guerritas entre caudillos que terminan en 1908, cuando los gringos toman incluso militarmente a Venezuela para la explotación petrolera y otros minerales. Es una de las intervenciones más limpias que ejecutaron los gringos. Una invasión que duró aproximadamente cien años.

La invasión también fue cultural, destruyeron todas las bases anímicas, todo el modelo productivo conuquero, todo lo destruyeron e impusieron el concepto de ciudad en el país. Al lado de eso, construyeron un ejército profesional a imagen y semejanza de los ejércitos europeos o gringos con las mismas características de la agresión y la defensa. Cuando Chávez llega al Gobierno reactiva entonces la doctrina del ejército bolivariano, la doctrina de “el pueblo es el que está en armas”. Chávez, cuando implementa la doctrina bolivariana, ya no la realiza como el ejército de una nación burguesa, sino como una nación solidaria. Es la doctrina de la defensa, ya no en el marco de agredir y defenderse, sino bajo el concepto de la no agresión clara y definida y de la defensa a través de un hecho político que es la paz. Pero la paz en el entendido, no de la burguesía, porque para la burguesía la paz es el momento en que no está la guerra y se disfruta el botín; para nosotros los pobres –y así lo entendía y practicaba Chávez, y ahora Maduro, y todo el directorio revolucionario– es el no golpearse, no joderse; es vivir en otra cultura, la solidaria, la de los juntos, la que hace posible la vida comunal. Pero como vivimos en una cultura de ejércitos agresivos, que son todos los ejércitos burgueses del planeta, porque el único ejército fue el cubano que, como el de Bolívar, salió a liberar y a ayudar pueblos, son los únicos que no salen a descabezar pueblos.

Entendemos que el Gobierno, en función de esos dos elementos –la participación protagónica y la paz– convoca a todo el pueblo en armas, porque la revolución es pacífica, pero armada. También significa todo el pueblo diseñando políticas, todo el pueblo trabajando, produciendo, haciendo lo que tiene que hacer.

Chávez diseña la política de la no violencia, no en los términos de Gandhi, sino en la tenencia del ejército, la administración de la violencia, sin ejercerla. Es una doctrina. Cuando vemos las declaraciones de Maduro y de Diosdado son de firmeza, de que sabemos lo que hacemos y negociamos en nuestros términos. Esa es la gran diferencia de la no violencia de este directorio revolucionario: tener la capacidad de negociar dignamente, rodeados de alacranes, en su propio terreno, sin dejarse aguijonear.

Cuando los empresarios del mundo comenzaron el ejercicio de la diplomacia política no fue por aburrimiento sino porque los mayordomos políticos no les aceleraban sus planes criminales y ellos, ante esa debilidad, decidieron actuar directamente mostrando la verdadera cara del crimen, porque los mayordomos no se las hacían bien, y porque los mayordomos se volvieron dueñitos y empezaron con la administración de su propia platica y comenzaron a salir las vainas mal.

Entonces el dueño pasa a administrar él mismo su vaina y así está actuando el capital hoy a nivel mundial. No está practicando el ejercicio de la política, del engaño, la manipulación, la ideología, ya no está ejerciendo sino la política directa del robo, el crimen y el saqueo. “Esa vaina es mía, no me la toquen, y si me la tocan los escoñeto, se metieron con mis riales, los jodo”; no está analizando que con eso están matándose. Es peligrosísimo el imperio en estas condiciones, pero lo que nosotros tenemos que tener claro es que, así vengan las bombas, así venga la invasión directa, así venga la coñaza, no obtendrán la victoria, porque no los acompaña el tiempo histórico, ya pelaron el pedal de la historia. Hay que prepararse, hay que estar claros de dónde estamos parados, nosotros debemos entender que estamos en tiempos de la guerra impuesta; que hay trincheras, y que posiblemente en algún momento nosotros pasemos a esas trincheras. Ojalá nunca ocurra, pero mientras no pasemos a las trincheras sigamos produciendo el pensamiento, y aun en las trincheras no caigamos en la trampa de la guerra que nos anula como pensantes. Siempre tengamos claro que el tiempo histórico nos es favorable. Por encima de cualquier circunstancia, parafraseando al Comandante, pensemos patria para la otra cultura amable.

No es principio de este pueblo atacar a nadie aunque tenemos la fuerza. Nunca la oposición puede decir que los hemos cayapeado (a menos que considere los votos como garrotes, porque ahí sí es verdad que somos padrotes), no lo pueden decir, no tienen argumento más que su propia mentira, no hay un solo acto de este pueblo que haya mostrado para cayapear a los escuálidos. De ellos sí tenemos expedientes de crímenes, robos, asesinatos, por eso es que ahí no se puede ser blandengue. La del nini es una conducta política que no se puede permitir cuando todo un pueblo está en peligro inminente, bajo amenaza de guerra y menos en una impuesta como ésta.

Siempre debemos pensar. Si no acordémonos de las guarimbas cuando empezaron. Todo estaba tenso porque era inminente la confrontación; si se generaba la pelea, aun ganando, íbamos a perder; porque a los únicos que les interesa la guerra es a los dueños; en ese momento de tensión vimos el despliegue de mujeres policías desarmadas en la plaza Brión de Chacaíto, ellas desarmadas rodeando a los guarimberos: ahí ganamos esa batalla sin disparar un tiro; en la peor circunstancia está la sorpresa de la guerra. Ahí nos dimos cuenta de que en el directorio revolucionario no están unos loquitos ideologizados que se dejan arrastrar a la aventura, sino que hay seres pensando en fundar un país, desde otra perspectiva. No evadieron la guerra que se nos impone, porque asistieron al campo de batalla a desarmar la guerra, con el pensamiento, con la creatividad, actuaron como Chávez, fueron chavistas de pura esencia. Por eso la máxima: soldado que piensa bota la guerra, y en ese acto de guerra lo demostraron, ganaron la batalla sin derramar una gota de sangre. Por eso hay que insistir en la doctrina, lo que dijo Chávez: nos la jugamos con la paz, pero no estamos desarmados, si me tocas me obligas, pero mientras yo pueda evitar que me toques lo voy a hacer.

Lo más fácil de aprender es la guerra, ser soldado es lo más fácil de aprender, eso no tiene dificultad. Los mejores generales no salen de los cuarteles sino de las guerras, se hacen en la guerra. Ésta no es una complicación de la que debamos preocuparnos: de lo que tenemos que preocuparnos es de la política de la guerra: saber quién la elabora, a quién beneficia la política de la guerra, no de quién esté en la batalla. Si nos tocan las trincheras en esta guerra impuesta, estaremos. Pero es el diseño de la guerra la que debe preocuparnos, porque de acuerdo con la doctrina Chávez la guerra debe ser desarmada para que nunca más una gota de sangre proletaria mantenga a la oligarquía mundial ni local.

Así hemos luchado durante dieciséis años y así nos seguiremos manteniendo. Pensar y crear para desarmar la guerra con entusiasmo, el tiempo histórico está de nuestro lado. Los dueños siempre han logrado que los pobres nos dividamos para alistarnos en sus ejércitos. Hoy los pobres debemos pensar y estar más unidos, para nunca más ser soldados de los ricos, para seguir unidos en la patria por crear.


Fuente:El Cayapo
Fundador de la tendencia de la Filosofía de la Liberación, figura emblemática del pensamiento crítico latinoamericano, Enrique Dussel concedió una entrevista a Clodovaldo Hernández, de LaIguana.TV, durante su reciente visita a Caracas. En la conversación habló acerca de la coyuntura política latinoamericana, caracterizada por un reflujo de las fuerzas conservadoras y de la importancia que tiene la filosofía en la lucha de los pueblos por su definitiva emancipación.

Foto: AVN

Enrique Dussel es un filósofo y un trotamundos. Muchos son licenciados o doctores en Filosofía, o son profesores de la especialidad. Pero Dussel (Mendoza, Argentina, 1934) es un pensador en el sentido estricto de la palabra, más allá de los títulos, que también los tiene en cantidad (licenciatura de la Universidad de Cuyo, Argentina, doctorados de la Complutense de Madrid, Sorbona de París y Münster de Alemania, en Filosofía, Historia y Teología), y de las credenciales docentes que abarcan casas de estudio en todo el planeta, incluyendo el rectorado interino de la Universidad Nacional Autónoma de México, su patria adoptiva.

¿Y lo de trotamundos? Pues, para Dussel la filosofía no es un ejercicio de meditación en una torre de marfil, sino un contacto permanente con la realidad que se interpreta. Por eso ha recorrido Latinoamérica de cabo a rabo, y ha sido un intelectual trashumante, desde mediados del siglo pasado, en Europa, el Medio Oriente, África y Asia.

Dussel  durante su reciente visita a Caracas. Habló acerca de la coyuntura política latinoamericana, caracterizada por un reflujo de las fuerzas conservadoras y de la importancia que tiene la filosofía en la lucha de los pueblos por su definitiva emancipación.

Al respecto, expresó ideas como las siguientes:

  • Hoy, cuando se siente la carencia de Hugo Chávez, se aprecia más su importancia, pues él es considerado por la izquierda y por la derecha como un parteaguas, es un hombre que dejó muchas cosas y cuya falta se hace sentir.
  • Por distintos factores internos y externos, estamos en una situación que podría describirse como que habíamos dado dos pasos hacia adelante y ahora hemos dado uno hacia atrás, pero de ninguna manera puede hablarse de triunfo de la reacción. La historia es como un forcejeo, una dialéctica compleja a largo plazo, aun los triunfos también son cortos y hay que saber acumular fuerzas para los próximos dos pasos adelante.
  • Ahora, cuando les dan de pronto el frenazo, muchos de los que votaron (por Macri en Argentina, por la oposición en Venezuela, por el NO en Colombia) se van a dar de nariz contra la pared y se van a preguntar qué hicimos. A veces el pueblo, engañado por la prensa y por ilusiones, tiene que confrontar la realidad y hay un sufrimiento inevitable.
  • Hay que tener mucho cuidado para que en los próximos dos pasos adelante no volvamos a cometer los errores que hemos cometido. La etapa anterior debemos entenderla como una escuela.
  • Ahora ha cobrado una fuerza y el pensamiento crítico debe dar un horizonte de largo plazo, pues una revolución que no llega a una descolonización del pensamiento, sigue siendo colonial.
  • Estamos en una situación colonial agobiante, pero mucho más sutil que antes y mucho más extractiva de nuestras riquezas. Los españoles nos robaron pequeñas cosas. Ahora nos roban hasta el alma.
  • A medida que voy creciendo, ganando años, pero no perdiendo juventud, voy viendo más la importancia de la filosofía
  • La filosofía permite saber que lo que nos proponen son fantasías e ir a la esencia de las cosas. Y ese es el origen de cualquier revolución. No quiero ponerme a citar clásicos, pero alguien dijo que una revolución sin teoría no es revolución.
  • La filosofía hay que pensarla por su contenido político, económico, psicológico porque el asunto no es hablar, sino de qué hablo.
  • Cuando le preguntan a un shamán, en una comunidad indígena quiché o guahibo, el sentido de la muerte, él cuenta un mito y le da un sentido. El filósofo puede comparar el distinto sentido que ha dado a la muerte cada civilización.
  • En Venezuela, la crisis se plantea en términos filosóficos entre gente que quiere dar de comer al hambriento y gente que, en nombre de principios modernos, están en contra de ese aspecto fundamental del cristianismo. Lo que les interesa es alimentar al capital.
  • La situación va a cambiar, pero no mañana ni pasado, ni en diez años, se va a llevar todo el siglo XXI. El que quiera hacer la revolución a fondo en vida, es un iluso, las revoluciones se hacen por siglos. Hay que echarse una mochila al hombro, de mucha alegría, y entrar a la historia, porque si no tienes alegría no vas a aguantar. Dimos un pasito atrás, ya veremos más adelante cuándo damos los próximos dos hacia adelante.

A continuación, una versión del diálogo completo de Dussel con el periodista Clodovaldo Hernández:

-En América Latina veníamos avanzando hacia una etapa de desarrollo de las fuerzas progresistas, y con ello de la discusión de temas como la descolonización y una nueva ética política, pero en los últimos años ha habido retrocesos por vía electoral o por otras vías. Usted, como el trotamundos que ha sido, ¿diría que va a triunfar la reacción, que va a imponerse la doctrina que nos estaba arropando en los años 90, el neoliberalismo, el fin de la historia, la postmodernidad?

-Bueno, el imperio, Estados Unidos, ha ido siempre modificando sus prácticas para detener la emergencia de los pueblos latinoamericanos. En algún momento fueron las dictaduras militares, después fue el atractivo de la expansión de las trasnacionales y el neoliberalismo. Pero, efectivamente, desde el fin del siglo XX, desde 1999, y debe decirse que por influencia de la experiencia muy particular de Venezuela, hemos presenciado el avance de las fuerzas progresistas. Hoy, cuando se siente la carencia de Hugo Chávez, se aprecia más su importancia, pues él es considerado por la izquierda y por la derecha como un parteaguas, es un hombre que dejó muchas cosas y cuya falta se hace sentir.

Pero no se trata de individuos, sino de estructuras más generales, y de ahí en adelante (desde la Revolución Bolivariana) vivimos lo que llamamos la primavera política de América Latina, con Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil. Eso amplió la fisonomía de América Latina. Así lo reflejé en un libro de 2006, titulado Veinte tesis políticas, en el que planteaba que hay que repensar la política desde esta primavera. Por distintos factores internos y externos, estamos en una situación que podría describirse como que habíamos dado dos pasos hacia adelante y ahora hemos dado uno hacia atrás, pero de ninguna manera puede hablarse de triunfo de la reacción. La historia es como un forcejeo, una dialéctica compleja a largo plazo, aun los triunfos también son cortos y hay que saber acumular fuerzas para los próximos dos pasos adelante. Y esos pasos tendrán que darse porque estos gobiernos que están surgiendo, y hasta el NO de Colombia, están demostrando que sí, el pueblo ha sido desorientado. En el caso de Argentina, la gente que votó por Macri, en gran parte, ya está arrepentida y sufriendo los efectos.

Con el pueblo brasileño va a pasar exactamente igual. Estaban montados sobre la alegría de los logros y lo que querían era disfrutarlos. Perdieron de vista que esos logros se habían alcanzado gracias a una conducción severa, objetiva, que había defendido los intereses del pueblo. Ahora, cuando les dan de pronto el frenazo, muchos de los que votaron se van a dar de nariz contra la pared y se van a preguntar qué hicimos. A veces el pueblo, engañado por la prensa y por ilusiones, tiene que confrontar la realidad y hay un sufrimiento inevitable. Claro que sufren más los que vieron el peligro, los que estuvieron en contra, pero también los que se dejaron atraer por espejitos. Hay que preparar los dos pasos adelante. Entender que no hay triunfo de los que están gobernando y tampoco la izquierda progresista debe creer que los logros que había alcanzado eran definitivos, toda vez que son muy perecederos, y aceptar que se han cometido errores, ha habido corrupción. El militante, a veces, es austero, disciplinado y luchador mientras está en la base, pero al llegar a posiciones de poder tiene un salario alto, se compra un auto, cambia de casa, y resulta que se corrompió. Hay que tener mucho cuidado para que en los próximos dos pasos adelante no volvamos a cometer los errores que hemos cometido. La etapa anterior debemos entenderla como una escuela.

-Esos próximos dos pasos adelante tienen mucho que ver, según numerosos análisis, con que haya una revolución cultural, que en la mente y en el alma de las personas se produzca de verdad un cambio revolucionario. ¿Que faltó en esta primavera para instaurar esa revolución en el terreno cultural?

-Bueno, uno ha estado entregado a este mundo de la filosofía desde los quince años de edad y ve la complejidad de este lenguaje de lenguajes, este metalenguaje muy complejo, que es una cierta visión orgánica, argumentada, histórica de la realidad. Es lo que va detrás de siglos, del pensamiento de Platón en Grecia, de Confucio en China o del Upanishad en la India. Y lo que estamos descubriendo es un pensamiento crítico que en América Latina comenzó hace cuarenta años. Cuando planteamos una filosofía latinoamericana de liberación se le quiso dar un sentido anecdótico. Lo profesores en Estados Unidos y Europa lo veían como el producto de una incultura, no de una cultura latinoamericana. Teníamos que golpear las puertas de las universidades, y nos rechazaban, no nos permitían ser profesores. Ahora (esta doctrina) ha cobrado una fuerza y el pensamiento crítico debe dar un horizonte de largo plazo, pues una revolución que no llega a una descolonización del pensamiento, sigue siendo colonial. Ni la izquierda esta vacunada de seguir siendo colonial. Hasta los sectores más vanguardistas, entre comillas, porque son dogmáticos.

La tarea es difícil, pero ya la empezamos. Lo que debemos es tomar conciencia de cosas que estamos elaborando, que no dependen de EEUU o Europa, es algo nuestro porque partimos de una realidad distinta, hemos aprendido a pensar y ahora tenemos que ser responsables y hacer cambios mucho más profundos. Debemos tomar conciencia de que tenemos en la cabeza, en el fondo, una interpretación eurocéntrica de todo, tan profunda que cuando uno da ciertos ejemplos, la gente se espanta porque cómo es posible que yo viera las cosas de un modo tan unilateral, a la europea, negándome a mí mismo y justificando la dominación que sufría. Debemos entender que el último nivel de la dominación, y al mismo tiempo de la transformación histórica, es una cierta visión del mundo.

Y a eso hoy le hemos llamado descolonización epistemológica. Epistéme significa ciencia, por lo que sería una descolonización filosófica, científica y tecnológica. Tenemos que ver que nuestro mundo latinoamericano, el que tenemos por delante, es colonial. No debemos seguir creyendo que ya en 1810 o 1820 nos liberamos de España y pasamos a ser independientes, pues caímos en manos de Inglaterra y EEUU, y por eso, como lo habían dicho Mariátegui y Martí, nos toca la segunda emancipación. Estamos en una situación colonial agobiante, pero mucho más sutil que antes y mucho más extractiva de nuestras riquezas. Los españoles nos robaron pequeñas cosas. Ahora nos roban hasta el alma. La dominación no es que haya un soldado en un destacamento español a cientos de kilómetros, sino que se metan en nuestras camas con la televisión y la propaganda. Por ejemplo, la oposición a esta Revolución Bolivariana es no solo de un conservadurismo económico, político, burgués, liberal: es histórica, cultural, y hasta espiritualmente y cristianamente colonial, no saben pensar lo nuestro, desprecian lo nuestro. Y el mismo pueblo a veces, tal es la influencia de la educación, los medios de comunicación, la televisión, llega a despreciarse a sí mismo y anhela salir. No podrá hacerlo, tendrá que aprender a revalorizar lo propio y a partir de allí construir un proyecto de felicidad.

-Venezuela vive una crisis bastante grave desde los puntos de vista económico y social. Y eso lleva a una vieja pregunta que mucha gente se ha hecho: ¿para qué sirve la filosofía?, y en casos como el nuestro, ¿para qué sirve cuando la persona está pasando necesidades o tiene hambre?

-Debo decir que esto es una convicción que he ido acumulando con los años, desde que era un joven licenciado de 23 años, hace casi 60. A medida que voy creciendo, ganado años, pero no perdiendo juventud, voy viendo más la importancia de la filosofía. No es un asunto de comer hoy, es comer mañana. Es, como decía un líder asiático, no es cuestión de darle a alguien, como limosna, un pescado, sino de enseñarle a pescar (bueno, si hay pescado, si el capitalismo no los ha matado a todos).

Considero que es tanta la importancia de la filosofía que hasta me extraña que me pregunten para qué sirve. Sirve para cambiar el cerebro, la interpretación, para poder ver lo que nos están haciendo. Porque aparte de eso solo hay apariencias, la Coca Cola, la riqueza, el modelo americano… y los mismos ciudadanos americanos están completamente desilusionados de lo que son. Basta ver los dos candidatos que tienen. El pueblo no cree en ellos. Y ese pueblo, que parece ser la imagen de la democracia es un pueblo barbarizado, voy a atreverme a decirlo. Se le dan las noticias que convienen, casi todas norteamericanas. Van a Siria y la destruyen sin siquiera saber lo que es Siria.

Destruyeron Alepo sin saber nada de ese lugar, destruyeron Bagdad, que es el centro de una cultura mundial, el origen de las matemáticas modernas, de la astronomía, un lugar donde vivieron grandes filósofos aristotélicos, que luego pasaron a Fez, a Córdoba y apenas llegaron a París en el siglo XIII. Bagdad es la Mesopotamia, el origen la cultura humana, allí estuvo Hamurabi, allí estuvo el pueblo de Israel en el exilio, allí empezaron a escribir la Biblia, en estilo cuneiforme. Y el señor Bush, que se dice cristiano fundamentalista de derecha, es un ignorante que no ve ni lo que tiene delante de la nariz, destruyó Bagdad sin saber que destruía la cuna de la Biblia. Bueno, la filosofía permite saber que lo que nos proponen son fantasías e ir a la esencia de las cosas. Y ese es el origen de cualquier revolución.

No quiero ponerme a citar clásicos, pero alguien dijo que una revolución sin teoría no es revolución. En ese sentido, Hugo Chávez era un estadista excepcional en todo el mundo, que leía y estudiaba, que cuando hablaba mostraba los libros que había leído en la semana. ¿Qué presidente hace eso? Por cierto, los adversarios siempre se opusieron por atavismos eurocéntricos. Me gustaría ponerlos a discutir con mis colegas de la universidad y poderles probar que tienen una suma ignorancia, pues se dedican, cuando mucho, a comentar a los europeos. Les preguntan, ¿usted qué es?, y responden kantiano; ¿y usted?, hegeliano; ¿y usted?, comentador de Habermas… Señor, son repetidores, ¿dónde está la filosofía nuestra?, ustedes no son filósofos. Les llamo sucursaleros y lo son, de vergüenza. No se dan cuenta de que ni sus líderes los quieren. ¿Usted cree que Habermas va a querer a alguien porque está propagando su pensamiento? No, no lo va a respetar porque no ha hecho nada. El punto sería que criticara a Habermas y fuera más denso que él, desde Venezuela. Allí sí, hasta el propio Habermas diría “este me está serruchando el piso desde una situación distinta”. Pero no se animan porque son cobardes políticamente e ignorantes teóricamente.

-Usted ha postulado la necesidad de impulsar una filosofía de los pueblos originarios latinoamericanos. ¿Cómo puede instrumentarse esa filosofía, tomando en cuenta que en su mayoría fueron pueblos sin una lengua escrita?

-Mire, dice Aristóteles, y luego lo reiteraron Platón y los demás griegos, que el filósofo es mitopoyético (creador de mitos). Porque el mito es método para hacer filosofía, contra lo que piensan algunos analíticos, formalistas del lenguaje anglosajones que hoy tienen el poder político y filosófico en casi todos los departamentos de Filosofía en la Tierra y a los que solo les interesa el habla. La filosofía hay que pensarla por su contenido político, económico, psicológico porque el asunto no es hablar sino de qué hablo. El mito, decía mi profesor en la Sorbona, muy famoso, Paul Ricoeur, que el mito es un relato racional basado en signos. Si es racional das justificación, argumentas simbólicamente, no unívocamente. Hay que tener hermenéutica para saber interpretar los mitos para ver el contenido racional, no la parte estúpida, para chiquillos o inventada. El sabio crea mitos en el sentido de que pone relatos que son muy difíciles de interpretar. Por ejemplo, el relato de Adán y Eva es un mito en el sentido de Ricoeur, es una cosa muy seria, muy racional, no es para chicos, es para grandes, está cifrado simbólicamente. El tema no es el pecado original, sino la estructura de la falta moral hoy y siempre.

Es un relato que corrige otro mito, el de Gilgamesh en la Mesopotamia, en el siglo V antes de la era común o cristiana, hace 25 siglos. Si yo leo solo al mito adánico, no entiendo nada porque no sé a quién corrige. Es un mito absolutamente actual, que me enseña cosas que en cada época puedo leer. El mito es un gran instrumento de la filosofía. Dirán que el mito no es filosófico, pero la filosofía tampoco es ciencia, sino que piensa el principio de la ciencia. El geómetra es un científico, pero el filósofo se pregunta qué es el espacio. El matemático es un científico, pero el filósofo indaga qué es un número, qué es la cantidad, va al fundamento de la ciencia. Cuando a un shamán, en una comunidad indígena quiché o guahibo, le preguntan el sentido de la muerte, él cuenta un mito y le da un sentido y el filósofo puede comparar el distinto sentido que ha dado a la muerte cada civilización. Eso ha sido clave porque unos, como los griegos, los hindúes y los indoeuropeos, decían que muere el cuerpo, pero el alma es inmortal. En cambio, los semitas, los de Babilonia, los palestinos, los egipcios, decían que muere todo el ser humano, pero luego resucita. Otro mito. Ninguno de los dos se puede probar científicamente, pero cada uno le da un sentido diferente a la vida. Si yo creo que el alma es lo bueno, lo divino, lo ingenerado y eterno, el cuerpo es el origen del mal, tener deseos sexuales es pecados, como creyó el pobre San Agustín.

Osiris, tres siglos antes del fundador del cristianismo y 19 siglos antes de Engels y Marx, le preguntó al muerto: “¿Qué has hecho de bueno en la Tierra?”, y el muerto le respondió: “Le di de comer al hambriento, de beber al sediento, de vestir al desnudo y una barca al peregrino en el Nilo”. Todos eran principios vitales, relacionados con la carne. Para los semitas y para el fundador del cristianismo, dar de comer era la primera obligación, eso es una política, una economía, una concepción del mundo. En Venezuela, la crisis se plantea en términos filosóficos entre gente que quiere dar de comer al hambriento y gente que, en nombre de principios modernos, están en contra de ese aspecto fundamental del cristianismo. Lo que les interesa es alimentar al capital. El filósofo les muestra su contradicción. Así ocurre en otros países. Vengo de Colombia, allá hay un tal Uribe, un gánster.

Es un país católico y ahora hay un papa que dice que la paz es importante, pero el señor Uribe dice que el papa es castro-cheguevarista. Y no vaya a ser que tenga razón, pero para el bien, porque él es un adorador de Satán. Satán come seres humanos, igual que el capitalismo. Pero Uribe jura que es cristiano. Lo que hablo no es una crítica de doce o quince años, sino de toda una historia mundial de 5 mil años, que ahora está en ebullición porque se acaba el eurocentrismo, la China y la India comienzan a crecer y habrá un mundo multipolar. La situación va a cambiar, pero no mañana ni pasado, ni en diez años, se va a llevar todo el siglo XXI. El que quiera hacer la revolución a fondo en vida, es un iluso, las revoluciones se hacen por siglos. Hay que echarse una mochila al hombro, de mucha alegría, y entrar a la historia, porque si no tienes alegría no vas a aguantar. Dimos un pasito atrás, ya veremos más adelante cuándo damos los próximos dos hacia adelante.

Por: Clodovaldo Hernández

Fuente: LaIguana.tv 
Cada cuanto de mi existencia me sumerjo en largas noches y me abrazo a los recuerdos que habitan mi ser, cada tanto esta sensación de falta de oxigeno que comprime dentro muy dentro, recordando nuestra fugas existencia juntos; fugas… pero sublimemente intensa, que se desgasta en la nada, en la que existo y habito desde que estas de forma distinta; me condeno cada cuanto, me libero cada tanto, en esta libertad de mis noches sumergido y abrazado a los recuerdos.

Por: Bakunin Mijais

Fuente: poemas-del-alma.com

El escenario político latinoamericano en los actuales momentos es muy diferente al de inicio de siglo, cuando en Mar de Plata Argentina se mandó “el ALCA al carajo”, las fuerzas progresistas y revolucionarias del continente veían en el liderazgo y tesón del Comandante Chávez el hacedor de la construcción de un proceso político de integración latinoamericana, desconocer hoy en día el impacto e influencia de Chávez en los movimientos sociales y en los procesos políticos no sólo de nuestro continente sino del mundo, es desconocer la historia más reciente de nuestros pueblos, siendo este el punto de partida que da pie a la estrategia de arremetida imperial por recuperar a un continente que se alzó y se permitió hacer palpable la utopía.

El imperialismo norteamericano no ha escatimado recursos ni mucho menos ha disimulado su acción injerencista en contra del proyecto de integración latinoamericano, hecho que viene a significar ya una clara constante en su histórica relación con el continente, y es que su accionar esbirro va direccionado a reorganizar la geopolítica a su conveniencia, es decir a sus intereses económicos, que no son más que los intereses de las multinacionales y corporaciones financieras que rigen al mundo, llámense Fondo Monetario Internacional (FMI) o Banco Mundial.

Podemos deducir fácilmente sus modos operandi, basándonos en los hechos más recientes nos encontramos con el golpe de estado en Honduras a Manuel Zelaya en el 2009, posteriormente en el 2012 el golpe de estado en Paraguay a Fernando Lugo, ejecutado desde el parlamento, si creyéramos en las casualidades diríamos que tiene total similitud al golpe de estado perpetrado desde el parlamento Brasileño a la Presidenta Dilma Rousseff. 

Y es que desde el 2013 la agresión y el ataque imperial a los gobiernos progresistas han sido incesantes, a tal punto de generar zozobra, ingobernabilidad, desestabilización e incluso malestar económico a través de sus vasallos distribuidos a lo interno de nuestros países, burguesías nacionales, oligarquías, terratenientes, partidos políticos de derecha, entre otros, son el brazo ejecutante de las medidas y acciones del imperialismo norteamericano.

Es bueno plantearnos la siguiente interrogante ¿Por qué los gobiernos pro-imperialistas no son víctimas de todos estos males políticos? Pero si vemos que por el contrario son estos gobiernos pro-imperialistas los que han agudizado a lo interno de sus países los antagonismos sociales, colocando la balanza del poder político siempre hacia las clases opulentas, en ese sentido no vemos ahora en estos momentos, comunicados del imperialismo norteamericano expresando su repudio a la situación de los estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa México, mucho menos emitir comentario referente a la situación de los estudiantes chilenos que exigen educación gratuita y de calidad y son reprimidos diariamente en las calles, y qué decir de la situación de abandono por parte del gobierno Colombiano de los pobres del campo que ya no tienen tierras y han sido víctimas de los paramilitares y las mafias que proliferan a la vista gorda del gobierno, que nos pueden decir del gobierno de Mauricio Macri en Argentina, donde sus medidas de gobierno hablan de lo que es en esencia un estado al servicio de las multinacionales y la plutocracia.

Es un hecho palpable que el imperialismo no dirá nada que vaya en contra de sus títeres serviles, porque es través de éstos que traza su estrategia de reconquistar lo que ellos denominan su patio trasero, siendo la República Bolivariana de Venezuela su principal objetivo estratégico para dicho fin de dominación, sino cómo justificamos el constante asedio y ataque al que estamos sometidos diariamente, y es que derrocar la Revolución Bolivariana es en esencia dar un golpe emocional a la psiquis social de los pueblos que se mantienen en pie de lucha contra la hegemonía imperial.

Es por ello que debemos asirnos a la idea de revolución que nos enseñó el Comandante Chávez, revolución no desde una forma abstracta, conceptualizada a tal punto de complejidad que genere ambigüedad en nuestra discursiva, por el contrario debe ser como Chávez, entendible en lenguaje de pueblo, tan sencilla y a la vez tan profunda que se encarne en el sentir popular, hoy más que nunca es importantísimo el estudio a profundidad de las ideas revolucionarias, no podemos divagar y perdernos en el teoricismo hermético, por el contrario debemos hacer de la teoría el cimento necesario que garantice la praxis revolucionaria, como diría Chávez “¡Esta revolución no tiene derecho a fracasar!” y es por ello que debemos seguir empuñando las ideas revolucionarias, ésta es y siempre ha sido una batalla por las ideas, y es que “La revolución verdadera no es la de los fusiles sino la de las ideas, la del estudio; ¡profundicemos la revolución moral!, ¡avancemos en la revolución social para que todos seamos iguales!, ¡potenciemos la revolución económica para que todos podamos vivir dignamente!”[1].

A nosotr@s no nos ha tocado fácil, ¿y quién dijo que seria fácil? No es poca cosa lo que estamos empecinados a construir, y mucho menos es poca cosa los poderosísimos enemigos a los que nos enfrentamos, la batalla está en momentos determinantes, y me permito citar un fragmento de Un Grano de Maíz publicado el 07 de Julio del 2006: “Los componentes más importantes de la confrontación con el imperio, son la ideología y
la conciencia, ya que las batallas en la guerra asimétrica se deciden en el campo de la información, la organización, la psicología.”[2]

[1] Palabras del Comandante Chávez en la inauguración del Liceo Bolivariano Jorge Rodríguez, Avenida Jacinto Lara, El Cercado, Barquisimeto, estado Lara. 6 de mayo de 2006.

[2] Otros 100 Granos Fusiles, Libros y Rosas. Antonio Aponte. Febrero 2007.

Por: Evaristo Ramones 
26 de octubre de 2016

Fuente: evaristoramones.blogspot.com


Yo no voy a decirte que soy un hombre puro. 
Entre otras cosas 
falta saber si es que lo puro existe. 
O si es, pongamos, necesario. 
O posible. 
O si sabe bien. 
¿Acaso has tú probado el agua químicamente pura, 
el agua de laboratorio, 
sin un grano de tierra o de estiércol, 
sin el pequeño excremento de un pájaro, 
el agua hecha no más de oxígeno e hidrógeno? 
¡Puah!, qué porquería.

Yo no te digo pues que soy un hombre puro, 
yo no te digo eso, sino todo lo contrario. 
Que amo (a las mujeres, naturalmente, 
pues mi amor puede decir su nombre), 
y me gusta comer carne de puerco con papas, 
y garbanzos y chorizos, y 
huevos, pollos, carneros, pavos, 
pescados y mariscos, 
y bebo ron y cerveza y aguardiente y vino, 
y fornico (incluso con el estómago lleno). 
Soy impuro ¿qué quieres que te diga? 
Completamente impuro. 
Sin embargo, 
creo que hay muchas cosas puras en el mundo 
que no son más que pura mierda. 
Por ejemplo, la pureza del virgo nonagenario. 
La pureza de los novios que se masturban 
en vez de acostarse juntos en una posada. 
La pureza de los colegios de internado, donde 
abre sus flores de semen provisional 
la fauna pederasta. 
La pureza de los clérigos. 
La pureza de los académicos. 
La pureza de los gramáticos. 
La pureza de los que aseguran 
que hay que ser puros, puros, puros. 
La pureza de los que nunca tuvieron blenorragia. 
La pureza de la mujer que nunca lamió un glande. 
La pureza del que nunca succionó un clítoris. 
La pureza de la que nunca parió. 
La pureza del que no engendró nunca. 
La pureza del que se da golpes en el pecho, y 
dice santo, santo, santo, 
cuando es un diablo, diablo, diablo. 
En fin, la pureza 
de quien no llegó a ser lo suficientemente impuro 
para saber qué cosa es la pureza.

Punto, fecha y firma. 
Así lo dejo escrito.

Por: Nicolás Guillén

El CP pudiera reunir a miles de mecánicos, herreros, carpinteros, sembradores, pescadores, gente que por la misma pobreza hemos tenido que generar creatividad, vueltos ingeniosos, si tenemos una propuesta de país la podemos conversar y construir entre todos. 

El CP no puede repetir el concepto de buscarnos para darnos la limosna, porque eso nos enmiseria, nos envilece, ya no mas los censos para bolsas de comida, casa, carro, trabajo, estudio.

El CP debe reunirnos para discutirnos como país, para entusiasmarnos, para separarnos definitivamente de las amarras del humanismo, de otra manera la batalla la ganará el capitalismo que en ese campo sabe muy bien vender ilusiones y milagros; de eso ha vivido muchos siglos.

El CP debe generar las luces suficientes, que hagan posible crear los hilos para tejer la red de la participación protagónica y cuestionar hasta su desaparición la democracia representativa de los dueños.

El CP no podemos verlo como un mecanismo para rehacer las viejas redes, así estén disfrazadas de nuevas, que nos devuelvan al redil de los votantes por agradecimiento, por miedo a que el enemigo volverá, para que nos sigan dando el plato de caraota, para no hacer colas, el CP debe ser para superar todas esas taras de la vieja política demagógica que nos mantuvo esclavos y agradeciendo la esclavitud como una virtud, con la esperanza de que algún día seríamos dueños lindamente libres. 

El CP debe concentrar esfuerzos en crear los mecanismos, los espacios, los recursos; que hagan posible crear conocimiento, porque sólo un conocimiento podrá sustituir a otro conocimiento, el humanismo es un conocimiento que sirve para que una clase someta a las demás, todo su hacer concluye en lo mismo, sus fábricas, su arquitectura, todo, absolutamente todo, repite el pensamiento único del sometimiento.

Nosotros estamos habituados a obtener conocimiento y a buscar conocimiento, se nos educó para eso, pero nosotros nunca nos hemos propuesto crear conocimiento, para cualquiera es normal decir bueno pero porque no nos traemos unos gringos, alemanes, chinos que nos enseñen y a partir de ahí hacemos carros, y hacemos tal y cual, a nadie se le ocurre decir vamos a buscarnos como venezolanos, y vamos a proponernos nosotros crear el conocimiento porque la única opción que hay ante el capitalismo en su marco de deterioro es la creación de conocimiento, porque el capitalismo fue creación del conocimiento, sistematización del conocimiento y aplicación luego de conocimiento y después transmisión de conocimiento al mundo entero.

En nombre de la cultura humanista, hicieron y hacen guerras de invasión, genocidios, masacres, para eliminar el conocimiento existente en las diversas culturas, que a su paso criminal, el humanismo fue eliminando y sustituyendo por el capitalismo como su modo de producción y reproducción, pero no sólo las eliminaron físicamente sino que las eliminaron moral y éticamente. Mientras exista el humanismo, los asiáticos, africanos, caribeños, andinos, oceánicos, seremos seres inferiores que descendemos de seres idiotas y estúpidos come gente, maíz, ñame o arroz, incapaces de hilvanar pensamiento, y si alguno destaca lo exaltan como una excepción sobresaliente y le dan premios y los invitan a sus pulidos salones y se maravillan por lograr que ese ser inferior, fue capaz de copiar al caletre su sabiduría. A su vez ese ser inferior se siente superior ante sus congéneres porque los amos le han aplaudido y pagado sus esfuerzos.

El CP debe Inventar, crear conocimiento, ahora ¿podemos nosotros partir de cero? No, el país tiene un acumulado de ingenio que tiene que ser valorado, pero ocurren hechos como este, una persona ingeniosa, inventa una maquina por ejemplo de procesar yuca, y lo primero que a todo el mundo se le ocurre es comprarla, crear una fábrica y explotar a los productores de yuca, a los trabajadores procesadores y a los consumidores; la otra propuesta crear tres cooperativas con esta máquina, una que sembrará la yuca, otra que la procesará y otra que la comercializará, esa que pareciera una propuesta lógica y hasta revolucionaria, es una equivocación de principios; porque lo que vamos a construir son empresarios, porque la guerra de los cooperativistas va a terminar en que un cooperativista se va a volver empresario, dueño de todo, el más hábil, el más tramposo, el más activo, porque ve el negocio claro y va a terminar siendo el empresario que siembre la yuca, el otro va a ser el empresario que la procesa y el otro el empresario que la comercializa y después la guerra para quedar un solo empresario que siembre, procese y comercialice la yuca, no va a existir población.

En el diseño de una máquina como esa podemos construir pueblos, si mancomunamos el uso de la máquina a la siembra de la materia prima y su procesamiento, todo ello bajo el control de la comuna, de esa manera la comuna tendrá control sobre su medio de producción, ¿Qué eso ocurrirá de la noche a la mañana? ¿Qué desaparecerán las costumbre capitalistas de inmediato? sería iluso pensarlo, pero ese es el camino, el principio es que una cultura distinta a la nuestra, que está sustentada en la compra-venta mecanismo que legaliza el robo y el crimen de la obtención de la plusvalía; debe constituirse fuera de esa lógica, donde la compra venta no este.

Viene de: (Los necios de panfletos y cliché ante la Cultura Comunal)
Fuente: elcayapo.blogspot.com

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